-
Las azúcares naturales han sido clave para desarrollar el cerebro
Desde hace unos cuatro millones de años, los seres humanos buscan el azúcar en frutas y mieles. Esto, además de la capacidad cerebral, ayudó al desarrollo del resto del cuerpo.
Agencia EFE
Las frutas y la miel, entre otros alimentos, poseen naturalmente azúcar, lo que ha sido fundamental para el crecimiento y la evolución del cerebro humano durante millones de años, afirmaron investigadores de la Universidad de Sídney, en Australia. La disponibilidad de esos nutrientes favoreció que el cerebro triplicara su tamaño y moldeara las capacidades cognitivas de la especie.
Durante cuatro millones de años, el tamaño del cerebro aumentó de unos 300 gramos, en los primeros homínidos, a unos 1.500 gramos en los humanos modernos, indicó el artículo publicado en la prestigiosa revista Science.
A medida que el cerebro crecía, también lo hacía la demanda de glucosa, necesaria para otros tejidos como los glóbulos rojos, los riñones y los órganos reproductivos.
El cerebro humano es inusualmente grande en proporción al tamaño del cuerpo, y requiere grandes cantidades de energía para funcionar, constataron los científicos, por lo que comenzó la búsqueda de azúcar en frutas y miel. Tal como hoy, cuando a veces se tienen deseos de comer algo dulce.
Los investigadores desarrollaron un modelo que abarca aproximadamente cuatro millones de años de evolución humana, para examinar si los carbohidratos de la dieta podrían satisfacer las crecientes necesidades de glucosa de un cerebro en desarrollo.
Calcularon lo que denominan "demanda obligatoria de glucosa" requerida por el cerebro, los glóbulos rojos, los riñones y los tejidos reproductivos, incluidos el feto, la placenta y las glándulas mamarias, para luego compararla con las probables fuentes de alimento disponibles en las diferentes etapas de la evolución.
Para esto se combinaron datos sobre la composición de los alimentos, el metabolismo, la fisiología, los estudios de isótopos fósiles, la morfología dental, la arqueología, las dietas de los primates y la genética, a fin de estimar cómo los humanos satisfacían sus necesidades de glucosa a medida que aumentaba el tamaño del cerebro.
Este modelo sugirió que los primeros homínidos probablemente dependían en gran medida de alimentos ricos en carbohidratos, especialmente frutas, y luego, a medida que el uso del fuego y la cocina se generalizaron, los almidones de fuentes subterráneas como el ñame -un tubérculo- silvestre, los rizomas de nenúfar y la patata africana contribuyeron a la ingesta de glucosa.
El estudio destacó también las necesidades nutricionales durante el embarazo y la lactancia: los investigadores subrayaron que las mujeres en edad reproductiva requieren mucha más glucosa que otros adultos, debido a las necesidades del feto, la placenta y la producción de leche.
Chile y el azúcar
Los alimentos en el país deben señalar por ley, con la etiqueta negra, si son altos en azúcares, medida que se implementó para prevenir la obesidad en menores de 14 años, así como en el resto de la población, que mediante ese aviso puede elegir productos más saludables.
La Universidad de Talca afirmó el año pasado que cada día un chileno come 141,2 gramos de azúcar refinada, a través de los alimentos que no necesariamente son frutas y miel, como lo hicieron los primeros humanos.
La académica de Nutrición, Ángela Sánchez, explicó entonces que el consumo excesivo de azúcares, especialmente los añadidos, se relaciona con mayor riesgo de enfermedades como la "obesidad, diabetes tipo 2, la hipertensión y dislipidemias (niveles altos de triglicéridos y colesterol)".
300 gramos pesaba el cerebro primitivo. Con el azúcar, subió a unos 1.500 gramos.
141,2 gramos de azúcar por persona se comen en Chile cada día. La mayoría es procesada.
*
*
-
Madres porteñas piden más continuidad en el apoyo
Estudio de la Universidad de Valparaíso revisó los distintos tipos de parto.
El Modelo Integral de Atención al Parto, que en Chile comenzó a ser implementado hace una década en algunos hospitales de alta complejidad, busca promover la atención humanizada, la autonomía materna y el vínculo emocional temprano entre la madre y el recién nacido. Investigadores de la Universidad de Valparaíso (UV) consultaron a las pacientes del Hospital Doctor Gustavo Fricke, en Viña del Mar, cómo fue su experiencia.
El trabajo publicado en la revista International Journal of Gynecology Obstetrics, reveló que "aun cuando las mujeres que han vivenciado el nacimiento de su hijo bajo este paradigma manifiestan una elevada satisfacción general hacia el, sobre todo en el trato digno y respetuoso, advierten al mismo tiempo que su práctica no es uniforme, sino que varía dependiendo de la modalidad de parto", citó la casa de estudios, en referencia al método normal, cesárea o fórceps (con instrumentos).
Los investigadores recopilaron antecedentes de 345 mujeres en etapa de postparto (184 vaginales, 158 cesáreas y tres por fórceps). Estos sirvieron para evaluar el trato del personal de salud, el autocuidado y comodidad ofrecidos a la madre, las condiciones del contacto con el hijo, el cuidado despersonalizado, la participación familiar, la rapidez y trato en las intervenciones, además de las condiciones ambientales de la sala de parto.
"Tras obtener la aprobación del comité de ética científica del hospital", los académicos consultaron a las mujeres entre 24 y 48 horas después de dar a luz.
Allí "no se observaron diferencias significativas entre el parto vaginal y la cesárea", señaló la casa de estudios y las pacientes además "destacaron sistemáticamente el trato respetuoso y el compromiso profesional".
Sin embargo, "los partos vaginales se describieron con apoyo continuo, mientras que las cesáreas se percibieron como rápidas pero más procedimentales, con menor continuidad relacional".
345 mujeres participaron en el estudio cuyos datos se tomaron entre 24 y 48 horas tras el parto.
184 partos se realizaron por la vía convencional, 158 cesáreas y tres por fórceps.