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"'Papi Ricky' es una historia súper representativa de lo que puede ser una familia"
El intérprete retoma su rol en la cinta que protagoniza junto a Belén Soto y María Elena Swett. Los actores destacan cómo se vivió la reunión en el set, la conexión con sus propias historias y cómo fue volver a los personajes que encarnaron 19 años atrás.
Javiera Palta Olmos
A casi 20 años de su lanzamiento, 'Papi Ricky' se prepara para un regreso con un salto a la pantalla grande. Un retorno que sus propios protagonistas no vieron posible hasta que se encontraron en los sets de grabación.
"Era complicado juntarnos", comenta en conversación con este medio Jorge Zabaleta. "No fue un trabajo fácil porque estábamos los tres ocupados en nuestras agendas", recuerda.
Sin embargo, el proyecto continuó hasta que en enero de este año llegó el primer día de grabación. "Yo creo que recién ese 5 de enero pude decir 'ya, es real'", rememora Belén Soto. "Yo creo que se logró porque hay tanto amor y cariño por la historia, además de compañerismo entre nosotros, que pudimos encontrar ese momento", añade.
"Nosotros terminamos la película en el tiempo récord. Grabamos todo en 22 días", menciona María Elena "Mane" Swett. "Recuerdo que el último día estábamos como 'lo logramos. Eso es una película'. Fue una paliza de rodaje", confiesa.
Luego de la historia emitida por Canal 13 en 2007, la cinta, que se estrena el 27 de agosto en cines nacionales, sigue la historia de Alicia, Ricky y Catrala. La familia vive un cálido reencuentro luego de que Alicia vuelve tras vivir en España. Sin embargo, no regresa sola, sino que acompañada de Droko, un español que usa falda y rompe todos los estereotipos interpretado por Marc Bonnin, quien genera desconfianzas y dudas en Ricky.
"Me encanta Marc, pero Droko no", menciona entre risas Zabaleta. "Me encanta. Marc tiene una simpatía y una liviandad para actuar muy rica, es muy entregado. No se me habría ocurrido un actor mejor para ese personaje, porque él tiene una luz bien especial. Que a pesar de que uno lo ve y Ricky se impacta, es tan amoroso que uno se encanta con ese personaje y uno dice 'Ricardo, pero qué retrógrado, ¿por qué no acepta a este niño?'", dice.
"Pero, ¿qué es lo que hace que no te guste Droko?", le pregunta entre risas Soto.
"O sea, de verlo", dice mientras se encoge de hombros, "uno sabe, porque uno como papá ha vivido muchas cosas, entonces uno lo ve y al tiro uno cacha las intenciones, todo. Vas a ser muy infeliz si te casas con esa persona. Yo te lo digo", asegura riendo con sus compañeras.
Volver a ser ellos
Swett confirma que el gusto de retomar aquellos personajes que continúan en la memoria colectiva llegó además con libertades que el director del filme, el argentino Sebastián Schindel, les dio para amoldar a la familia tras 19 años.
"Ese fue un acto de confianza inmenso por parte del director", comenta, "porque sabía que nosotros conocíamos más que nadie nuestro propio personaje".
Sin embargo, fue eso mismo lo que hizo que la química volviera como si jamás se hubiera ido. "Yo siento que cuando estamos los tres juntos actuando, como que algo pasa que es muy mágico", afirma Zabaleta.
Soto se muestra de acuerdo: "Es algo muy lindo. Y la gente lo ve por fuera, sobre todo porque el equipo que está con nosotros lo siente".
"Sabes que me acuerdo perfecto cuando el director, que no tenía este amor por la teleserie porque no vivió en Chile en esa época y no tuvo el apego a los personajes, nos vio actuando juntos la primera vez. Él mismo dijo: 'Aquí algo pasa. Ahora entiendo'. Quizá fue por eso también que confió mucho en nuestra, de alguna manera, autoría de los personajes", añade Swett.
Sobre el presente de Catrala, la actriz sonríe. "Catrala nunca va a madurar y es una decisión que tomé yo básicamente. Cuando me encontré con el guion en la película, sentí que no importa lo que pase, ella nunca va a madurar. Y mantener eso para mí fue súper importante porque volver atrás, ver a la Catrala del 2007 y conservar esa actitud de seguir siendo todavía una veinteañera que disfruta de la vida sin responsabilidades es su esencia", destaca.
"Ricky es al revés", comenta Zabaleta. "Él abandonó la mayoría de sus sueños, por criar a sus hijos. Creo que eso le pasa a los padres, sobre todo a las mamás, que abandonan un poco sus sueños para dedicarse a la crianza y cuidado de los hijos. Y creo que a él le pasa un poco eso: puso todas sus fichas en la crianza y por eso le cuesta tanto aceptar que esa niña, donde él puso toda su energía, hoy día se va. Y eso yo creo que es algo que van a identificar a muchos papás en este momento", dice.
"La verdad es que esta historia del papá coincidía más o menos con mi historia real. Tengo una hija como de la edad de Belén. Después Belén crece, en esta historia decide irse a otro país y eso es más o menos un poco lo que me ha pasado, mi hija se fue, entonces, es una historia súper representativa de lo que puede ser una familia", dice.
En eso, Soto destaca el presente de Alicia y su necesidad de dejar el nido. "Ella está en la constante búsqueda, al igual que mi generación, de saber quién es. Entonces, a los 22, 23 años, agarró sus cosas y se mandó a cambiar a España", narra.
"Ella recuerda la promesa que le hizo a Colomba de ser escritora y la cumple, pero no le va muy bien. Entonces, hace trabajos intermedios como mesera para ganarse sus luquitas extra y bueno, no le da para tener una vida tan increíble como ella creía que iba a ser, pero esto particularmente lo hace porque necesitaba alejarse un poco de su mamá y de su papá, que son ambas personas súper contradictorias entre ellas mismas y que estaban constantemente decidiendo qué hacer con la vida de ella", comenta.
"Alicia necesitaba salirse del nido para poder saber hacia dónde va, saber quién es ella sin su Ricky, que es un papá súper aprensivo, súper conservador, que la protege, o sea, Alicia es la niña de sus ojos", añade.
De todas formas, Soto, que también produce la película, no descarta continuar la historia más adelante: "Ojalá que tenga secuelas. Yo creo que ese es nuestro gran desafío, que la gente vuelva a conectar como lo hizo hace 20 años atrás y que ojalá siga siendo la historia del público chileno".
"Hay muchas historias que faltaron por contar, esta es solo una de una teleserie con 45 historias, contarlas todas en una hora y media es muy difícil", cierra Soto.
"Ojalá haya secuelas (...) Hay muchas historias que faltaron por contar, esta era solo una de una teleserie con 45 historias más.
belén soto,, actriz"