• Chilenos prehistóricos abandonaban las tierras cuando temblaba

    Europeos del Paleolítico adaptaron sus rutinas, movilidad y relaciones sociales para sobrevivir a los sismos.

    Agencia EFE

    Los terremotos ya condicionaban la vida humana mucho antes de la aparición de las primeras ciudades o sociedades agrícolas, de manera que las poblaciones adaptaron su movilidad y relaciones comunitarias a estos fenómenos geológicos, según un estudio internacional liderado por la Universidad Libre de Amsterdam.

    Los científicos demostraron que los grupos de cazadores recolectores que habitaban el yacimiento de Vale Boi, en el suroeste de Portugal, hace entre 30.000 y 24.000 años, desarrollaron estrategias para convivir con la actividad sísmica.

    Publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, el estudio aporta una de las primeras evidencias conocidas de comportamientos de resiliencia en sociedades paleolíticas para afrontar los riesgos geológicos.

    Para reconstruir el impacto de los terremotos sobre ese asentamiento costero, los investigadores combinaron datos arqueológicos, geológicos y cronológicos con técnicas de última generación.

    Los análisis permitieron identificar fallas y episodios de desprendimientos de rocas causados por terremotos de magnitud superior a 5,7 Mw (cantidad de energía liberada en el momento), que modificaron reiteradamente el paisaje y afectaron las áreas ocupadas por los grupos humanos del Paleolítico superior, es decir, alrededor de hace 30.000 años.

    Nuevas rutinas

    A pesar de los movimientos de la superficie, las personas continuaron en el lugar y adaptaron sus rutinas, el uso del terreno y sus vínculos sociales, con el objetivo de reducir los riesgos asociados a la actividad sísmica.

    En algunos momentos abandonaron temporalmente el sector del yacimiento o redujeron la duración de las tareas, mientras que en otros reorganizaron el uso del espacio para minimizar la exposición a los desprendimientos de rocas.

    También hubo un cambio significativo en la dieta durante los períodos de mayor inestabilidad geológica: los pobladores de Vale Boi incrementaron la explotación de recursos marinos y costeros, lo que les permitía probablemente diversificar las fuentes de alimento y reducir la dependencia de los recursos terrestres, en momentos de incertidumbre ambiental.

    Además, los períodos de intensa actividad sísmica coincidieron con un episodio climático extremo de enfriamiento severo, conocido como la Era del Hielo.

    Chile

    Pese a los movimientos telúricos, "los cazadores recolectores regresaron repetidamente al yacimiento (de la Península Ibérica), atraídos por su acceso estratégico a recursos clave", indicó el estudio, cuyo acceso liberado está en n9.cl/qulrc.

    Sin embargo, "algunas comunidades evitaron los asentamientos afectados por terremotos durante periodos de hasta miles de años, como se observó en Chile y Nueva Guinea durante el Holoceno tardío", en otras palabras, muy posteriores a los habitantes de Vale Boi, hace alrededor de 4.200 años.

    "Estos abandonos prolongados seguramente superaron la duración del agotamiento de los recursos posterior al terremoto y, por lo tanto, se han interpretado como estrategias preventivas a largo plazo para minimizar el impacto de futuros terremotos altamente destructivos", destacó la publicación de los científicos asociados a universidades europeas.

    "(Algunos) evitaron los asentamientos afectados durante miles de años, como se observó en Chile.

    investigación, u. libre de amsterdam"

    hace 4.200 años fue el Holoceno tardío, periodo en que hay vestigios del comportamiento nacional.

  • Chilenos prehistóricos abandonaban las tierras cuando temblaba

    Europeos del Paleolítico adaptaron sus rutinas, movilidad y relaciones sociales para sobrevivir a los sismos.

    Agencia EFE

    Los terremotos ya condicionaban la vida humana mucho antes de la aparición de las primeras ciudades o sociedades agrícolas, de manera que las poblaciones adaptaron su movilidad y relaciones comunitarias a estos fenómenos geológicos, según un estudio internacional liderado por la Universidad Libre de Amsterdam.

    Los científicos demostraron que los grupos de cazadores recolectores que habitaban el yacimiento de Vale Boi, en el suroeste de Portugal, hace entre 30.000 y 24.000 años, desarrollaron estrategias para convivir con la actividad sísmica.

    Publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, el estudio aporta una de las primeras evidencias conocidas de comportamientos de resiliencia en sociedades paleolíticas para afrontar los riesgos geológicos.

    Para reconstruir el impacto de los terremotos sobre ese asentamiento costero, los investigadores combinaron datos arqueológicos, geológicos y cronológicos con técnicas de última generación.

    Los análisis permitieron identificar fallas y episodios de desprendimientos de rocas causados por terremotos de magnitud superior a 5,7 Mw (cantidad de energía liberada en el momento), que modificaron reiteradamente el paisaje y afectaron las áreas ocupadas por los grupos humanos del Paleolítico superior, es decir, alrededor de hace 30.000 años.

    Nuevas rutinas

    A pesar de los movimientos de la superficie, las personas continuaron en el lugar y adaptaron sus rutinas, el uso del terreno y sus vínculos sociales, con el objetivo de reducir los riesgos asociados a la actividad sísmica.

    En algunos momentos abandonaron temporalmente el sector del yacimiento o redujeron la duración de las tareas, mientras que en otros reorganizaron el uso del espacio para minimizar la exposición a los desprendimientos de rocas.

    También hubo un cambio significativo en la dieta durante los períodos de mayor inestabilidad geológica: los pobladores de Vale Boi incrementaron la explotación de recursos marinos y costeros, lo que les permitía probablemente diversificar las fuentes de alimento y reducir la dependencia de los recursos terrestres, en momentos de incertidumbre ambiental.

    Además, los períodos de intensa actividad sísmica coincidieron con un episodio climático extremo de enfriamiento severo, conocido como la Era del Hielo.

    Chile

    Pese a los movimientos telúricos, "los cazadores recolectores regresaron repetidamente al yacimiento (de la Península Ibérica), atraídos por su acceso estratégico a recursos clave", indicó el estudio, cuyo acceso liberado está en n9.cl/qulrc.

    Sin embargo, "algunas comunidades evitaron los asentamientos afectados por terremotos durante periodos de hasta miles de años, como se observó en Chile y Nueva Guinea durante el Holoceno tardío", en otras palabras, muy posteriores a los habitantes de Vale Boi, hace alrededor de 4.200 años.

    "Estos abandonos prolongados seguramente superaron la duración del agotamiento de los recursos posterior al terremoto y, por lo tanto, se han interpretado como estrategias preventivas a largo plazo para minimizar el impacto de futuros terremotos altamente destructivos", destacó la publicación de los científicos asociados a universidades europeas.

    "(Algunos) evitaron los asentamientos afectados durante miles de años, como se observó en Chile.

    investigación, u. libre de amsterdam"

    hace 4.200 años fue el Holoceno tardío, periodo en que hay vestigios del comportamiento nacional.

  • Chilenos prehistóricos abandonaban las tierras cuando temblaba

    Europeos del Paleolítico adaptaron sus rutinas, movilidad y relaciones sociales para sobrevivir a los sismos.

    Agencia EFE

    Los terremotos ya condicionaban la vida humana mucho antes de la aparición de las primeras ciudades o sociedades agrícolas, de manera que las poblaciones adaptaron su movilidad y relaciones comunitarias a estos fenómenos geológicos, según un estudio internacional liderado por la Universidad Libre de Amsterdam.

    Los científicos demostraron que los grupos de cazadores recolectores que habitaban el yacimiento de Vale Boi, en el suroeste de Portugal, hace entre 30.000 y 24.000 años, desarrollaron estrategias para convivir con la actividad sísmica.

    Publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, el estudio aporta una de las primeras evidencias conocidas de comportamientos de resiliencia en sociedades paleolíticas para afrontar los riesgos geológicos.

    Para reconstruir el impacto de los terremotos sobre ese asentamiento costero, los investigadores combinaron datos arqueológicos, geológicos y cronológicos con técnicas de última generación.

    Los análisis permitieron identificar fallas y episodios de desprendimientos de rocas causados por terremotos de magnitud superior a 5,7 Mw (cantidad de energía liberada en el momento), que modificaron reiteradamente el paisaje y afectaron las áreas ocupadas por los grupos humanos del Paleolítico superior, es decir, alrededor de hace 30.000 años.

    Nuevas rutinas

    A pesar de los movimientos de la superficie, las personas continuaron en el lugar y adaptaron sus rutinas, el uso del terreno y sus vínculos sociales, con el objetivo de reducir los riesgos asociados a la actividad sísmica.

    En algunos momentos abandonaron temporalmente el sector del yacimiento o redujeron la duración de las tareas, mientras que en otros reorganizaron el uso del espacio para minimizar la exposición a los desprendimientos de rocas.

    También hubo un cambio significativo en la dieta durante los períodos de mayor inestabilidad geológica: los pobladores de Vale Boi incrementaron la explotación de recursos marinos y costeros, lo que les permitía probablemente diversificar las fuentes de alimento y reducir la dependencia de los recursos terrestres, en momentos de incertidumbre ambiental.

    Además, los períodos de intensa actividad sísmica coincidieron con un episodio climático extremo de enfriamiento severo, conocido como la Era del Hielo.

    Chile

    Pese a los movimientos telúricos, "los cazadores recolectores regresaron repetidamente al yacimiento (de la Península Ibérica), atraídos por su acceso estratégico a recursos clave", indicó el estudio, cuyo acceso liberado está en n9.cl/qulrc.

    Sin embargo, "algunas comunidades evitaron los asentamientos afectados por terremotos durante periodos de hasta miles de años, como se observó en Chile y Nueva Guinea durante el Holoceno tardío", en otras palabras, muy posteriores a los habitantes de Vale Boi, hace alrededor de 4.200 años.

    "Estos abandonos prolongados seguramente superaron la duración del agotamiento de los recursos posterior al terremoto y, por lo tanto, se han interpretado como estrategias preventivas a largo plazo para minimizar el impacto de futuros terremotos altamente destructivos", destacó la publicación de los científicos asociados a universidades europeas.

    "(Algunos) evitaron los asentamientos afectados durante miles de años, como se observó en Chile.

    investigación, u. libre de amsterdam"

    hace 4.200 años fue el Holoceno tardío, periodo en que hay vestigios del comportamiento nacional.

  • Descartan relación entre antidepresivos durante el embarazo y el autismo

    El análisis de más de 600.000 mujeres apuntó a patologías de los progenitores.

    Los datos actuales no respaldan la existencia de relación causal entre el uso de casi todos los antidepresivos en el embarazo y un mayor riesgo de trastornos del desarrollo neurológico en los niños, incluidos el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

    Esta es la principal conclusión de una revisión sistemática y un metaanálisis publicado en la revista The Lancet Psychiatry. Sus autores agruparon datos de 37 estudios que incluían a más de 600.000 mujeres embarazadas que tomaban antidepresivos, y casi 25 millones de embarazos sin uso de estos fármacos.

    Aunque el análisis halló un pequeño aumento en el riesgo de autismo y TDAH en los hijos de mujeres que habían tomado antidepresivos, también observó que este riesgo desaparecía cuando se tenían en cuenta otros factores.

    Este vínculo, por ejemplo, se vio con el uso de antidepresivos en las madres antes de la concepción, y en los padres coincidiendo con el embarazo, lo que apunta a la salud mental y la genética de los progenitores más que al medicamento en sí.

    Además, esta relación podría explicarse por el entorno familiar y social, ya que el estrés, los cambios en el funcionamiento de la familia y las diferencias en el comportamiento de los padres y en el cuidado de sus hijos pueden influir en el desarrollo neurológico, detalló el académico Joe Kwun-Nam Chan, de la Universidad de Hong Kong.

  • Descartan relación entre antidepresivos durante el embarazo y el autismo

    El análisis de más de 600.000 mujeres apuntó a patologías de los progenitores.

    Los datos actuales no respaldan la existencia de relación causal entre el uso de casi todos los antidepresivos en el embarazo y un mayor riesgo de trastornos del desarrollo neurológico en los niños, incluidos el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

    Esta es la principal conclusión de una revisión sistemática y un metaanálisis publicado en la revista The Lancet Psychiatry. Sus autores agruparon datos de 37 estudios que incluían a más de 600.000 mujeres embarazadas que tomaban antidepresivos, y casi 25 millones de embarazos sin uso de estos fármacos.

    Aunque el análisis halló un pequeño aumento en el riesgo de autismo y TDAH en los hijos de mujeres que habían tomado antidepresivos, también observó que este riesgo desaparecía cuando se tenían en cuenta otros factores.

    Este vínculo, por ejemplo, se vio con el uso de antidepresivos en las madres antes de la concepción, y en los padres coincidiendo con el embarazo, lo que apunta a la salud mental y la genética de los progenitores más que al medicamento en sí.

    Además, esta relación podría explicarse por el entorno familiar y social, ya que el estrés, los cambios en el funcionamiento de la familia y las diferencias en el comportamiento de los padres y en el cuidado de sus hijos pueden influir en el desarrollo neurológico, detalló el académico Joe Kwun-Nam Chan, de la Universidad de Hong Kong.

  • Descartan relación entre antidepresivos durante el embarazo y el autismo

    El análisis de más de 600.000 mujeres apuntó a patologías de los progenitores.

    Los datos actuales no respaldan la existencia de relación causal entre el uso de casi todos los antidepresivos en el embarazo y un mayor riesgo de trastornos del desarrollo neurológico en los niños, incluidos el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

    Esta es la principal conclusión de una revisión sistemática y un metaanálisis publicado en la revista The Lancet Psychiatry. Sus autores agruparon datos de 37 estudios que incluían a más de 600.000 mujeres embarazadas que tomaban antidepresivos, y casi 25 millones de embarazos sin uso de estos fármacos.

    Aunque el análisis halló un pequeño aumento en el riesgo de autismo y TDAH en los hijos de mujeres que habían tomado antidepresivos, también observó que este riesgo desaparecía cuando se tenían en cuenta otros factores.

    Este vínculo, por ejemplo, se vio con el uso de antidepresivos en las madres antes de la concepción, y en los padres coincidiendo con el embarazo, lo que apunta a la salud mental y la genética de los progenitores más que al medicamento en sí.

    Además, esta relación podría explicarse por el entorno familiar y social, ya que el estrés, los cambios en el funcionamiento de la familia y las diferencias en el comportamiento de los padres y en el cuidado de sus hijos pueden influir en el desarrollo neurológico, detalló el académico Joe Kwun-Nam Chan, de la Universidad de Hong Kong.

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