-
Liberan golondrinas de mar tras caer por contaminación lumínica
Anidan en cuevas de sal en el desierto, por lo que no ven la luz directamente hasta cuando ya pueden volar. Están en peligro de extinción, con diversas vulnerabilidades.
V. Barahona
Cuatro especies de golondrinas de mar viven en el norte de Chile y anidan en cuevas, lo cual hace que sus polluelos sean vulnerables a la luz. Esta condición biológica, pese a que se trata de aves protegidas mediante un plan del Ministerio del Medio Ambiente, son afectadas por la contaminación lumínica en la Región de Antofagasta, lo que las ha llevado a naufragar en pleno vuelo.
El Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CRRFS), de la Universidad de Antofagasta (UA), liberó en la Playa El Lenguado a 16 golondrinas de mar (seis de collar y diez negras), sumando un total de 150 aves de esta especie que han sido devueltas a su hábitat en lo que va del año, tras precipitarse en diferentes zonas por el exceso de iluminación.
La caída de los pájaros ocurre cuando se desplazan desde sus sitios de nidificación, en el Desierto de Atacama, hacia el mar, donde pasarán la mayor parte de sus vidas, a causa de sus hábitos alimenticios.
Medio Ambiente explica que las golondrinas de mar negras (Hydrobates markhami) están en peligro de extinción, mientras las de collar (H. hornbyi) y peruanas (H. tethys) son especies vulnerables; y de las golondrinas de mar chicas (Oceanites gracilis) no existen datos suficientes acerca de su población.
Las cuatro especies se diferencian por sus plumajes, aunque coinciden en la costumbre de nidificar en cavidades del desierto o en islotes costeros, además de presentar hábitos nocturnos.
"Entre las principales amenazas destacan la contaminación lumínica, obras y actividades que destruyen sustratos de nidificación, residuos, presencia de perros y proyectos mineros o energéticos", destaca el ministerio en su página web.
La contaminación lumínica a causa de proyectos de la gran industria ha suscitado numerosos debates en el último tiempo, tanto por los posibles daños a la fauna, como por perturbar la oscuridad de los cielos prístinos del norte, donde se ubican centros astronómicos de interés mundial.
Uno de estos fue el proyecto de una planta de hidrógeno verde en el desierto, INNA, que aumentaría la contaminación lumínica sobre el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Paranal. El tema fue discutido incluso en los debates presidenciales y con cartas firmadas por premios Nobel. Al final AES Andes desistió.
Polluelos en cuevas
La golondrina de mar de collar es la predominante en Antofagasta, y se distingue por su plumaje que incluye una corona oscura, un collar grisáceo y partes inferiores blancas. El ecólogo marino e investigador de la UA, Jorge Páez, señaló que a estas aves "no las vamos a ver en el desierto en el día, ya que por el calor ellas protegen su nido, en sectores que nosotros llamamos carcotes de sal: son cavidades que se forman a través de la sal en el desierto, por lluvias o salares. Y esas cavidades el animal las ocupa para poner el único huevo (por temporada), que incuba por un mes o mes y medio".
"El pollito cuando sale del nido, como está bajo tierra no ve la luz, sólo una pequeña luminosidad en un túnel. Sólo después, cuando salen, esa luz les molesta, por eso prefieren salir de los nidos en la noche", describió el académico. En ese momento es donde conocen la contaminación lumínica.
La casa de estudios reporta caídas de ellos en sectores urbanos y terminales portuarios. "Sin embargo, la entrada en vigor de la nueva norma lumínica posiblemente aminore el impacto de los sistemas de iluminación en la avifauna", lo que ocurrirá a mediados de octubre de este año. En caso de encontrar a un ave desorientada, se recomienda no alimentarla ni arrojarla al aire: hay que llamar al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).
150 pájaros de estas especies han sido atendidos en 2026 por la U. de Antofagasta.
1 huevo por temporada colocan las golondrinas de mar y lo empollan más de un mes.
*
-
Liberan golondrinas de mar tras caer por contaminación lumínica
Anidan en cuevas de sal en el desierto, por lo que no ven la luz directamente hasta cuando ya pueden volar. Están en peligro de extinción, con diversas vulnerabilidades.
V. Barahona
Cuatro especies de golondrinas de mar viven en el norte de Chile y anidan en cuevas, lo cual hace que sus polluelos sean vulnerables a la luz. Esta condición biológica, pese a que se trata de aves protegidas mediante un plan del Ministerio del Medio Ambiente, son afectadas por la contaminación lumínica en la Región de Antofagasta, lo que las ha llevado a naufragar en pleno vuelo.
El Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CRRFS), de la Universidad de Antofagasta (UA), liberó en la Playa El Lenguado a 16 golondrinas de mar (seis de collar y diez negras), sumando un total de 150 aves de esta especie que han sido devueltas a su hábitat en lo que va del año, tras precipitarse en diferentes zonas por el exceso de iluminación.
La caída de los pájaros ocurre cuando se desplazan desde sus sitios de nidificación, en el Desierto de Atacama, hacia el mar, donde pasarán la mayor parte de sus vidas, a causa de sus hábitos alimenticios.
Medio Ambiente explica que las golondrinas de mar negras (Hydrobates markhami) están en peligro de extinción, mientras las de collar (H. hornbyi) y peruanas (H. tethys) son especies vulnerables; y de las golondrinas de mar chicas (Oceanites gracilis) no existen datos suficientes acerca de su población.
Las cuatro especies se diferencian por sus plumajes, aunque coinciden en la costumbre de nidificar en cavidades del desierto o en islotes costeros, además de presentar hábitos nocturnos.
"Entre las principales amenazas destacan la contaminación lumínica, obras y actividades que destruyen sustratos de nidificación, residuos, presencia de perros y proyectos mineros o energéticos", destaca el ministerio en su página web.
La contaminación lumínica a causa de proyectos de la gran industria ha suscitado numerosos debates en el último tiempo, tanto por los posibles daños a la fauna, como por perturbar la oscuridad de los cielos prístinos del norte, donde se ubican centros astronómicos de interés mundial.
Uno de estos fue el proyecto de una planta de hidrógeno verde en el desierto, INNA, que aumentaría la contaminación lumínica sobre el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Paranal. El tema fue discutido incluso en los debates presidenciales y con cartas firmadas por premios Nobel. Al final AES Andes desistió.
Polluelos en cuevas
La golondrina de mar de collar es la predominante en Antofagasta, y se distingue por su plumaje que incluye una corona oscura, un collar grisáceo y partes inferiores blancas. El ecólogo marino e investigador de la UA, Jorge Páez, señaló que a estas aves "no las vamos a ver en el desierto en el día, ya que por el calor ellas protegen su nido, en sectores que nosotros llamamos carcotes de sal: son cavidades que se forman a través de la sal en el desierto, por lluvias o salares. Y esas cavidades el animal las ocupa para poner el único huevo (por temporada), que incuba por un mes o mes y medio".
"El pollito cuando sale del nido, como está bajo tierra no ve la luz, sólo una pequeña luminosidad en un túnel. Sólo después, cuando salen, esa luz les molesta, por eso prefieren salir de los nidos en la noche", describió el académico. En ese momento es donde conocen la contaminación lumínica.
La casa de estudios reporta caídas de ellos en sectores urbanos y terminales portuarios. "Sin embargo, la entrada en vigor de la nueva norma lumínica posiblemente aminore el impacto de los sistemas de iluminación en la avifauna", lo que ocurrirá a mediados de octubre de este año. En caso de encontrar a un ave desorientada, se recomienda no alimentarla ni arrojarla al aire: hay que llamar al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).
150 pájaros de estas especies han sido atendidos en 2026 por la U. de Antofagasta.
1 huevo por temporada colocan las golondrinas de mar y lo empollan más de un mes.
*
-
Desarrollan "legos" para reutilizar las maquetas
Buscan disminuir los residuos de las actividades y facilitar su transporte.
Las maquetas de los estudiantes tanto en el colegio como en la educación superior, sobre todo si cursan arquitectura, son un tema por el costo y la cantidad de desperdicios que generan cuando ya se cumplió la tarea -situación que también ocurre en las construcciones reales-, por lo cual la Universidad de La Serena desarrolló piezas de ensamblaje reutilizables, como el popular juego Lego.
La Escuela de Arquitectura de esta casa de estudios desde 2023 ha utilizado más de 2.300 piezas en talleres, actividades comunitarias y trabajos con organizaciones sociales, por lo que ahora fue aprobado el proyecto a gran escala, con 3.000 piezas más y la puesta en marcha de su masificación.
El académico Alejandro Orellana explicó que "esta experiencia les permite (a los alumnos) experimentar colaborativamente el espacio a escala 1:1, a la vez que dan cuenta de su trabajo por medio de exposiciones, las que se realizan tanto en la universidad, como en actividades de vinculación con el medio".
Su par, María Macarena Díaz, señaló que el proyecto inicial "tuvo muy buenos resultados, por lo que decidimos volver a postular porque el material didáctico sólo alcanzaba para dos o tres talleres y en la escuela son nueve, así que en esta segunda etapa queremos aumentar la cantidad de piezas y diseñar nuevos conectores que permitan crear más formas y posibilidades de montaje".
El módulo tiene más de 2.300 piezas ensamblables que permiten montar exposiciones y trasladarlas fácilmente. "Al ser un material didáctico, se puede usar para cualquier asignatura, por eso, profesores y estudiantes de casi todos los talleres de la carrera lo han usado para distintas exposiciones", destacó la arquitecta.
Las estructuras también se han llevado "a colegios de Punta de Choros, para exponer trabajos de arquitectura y realizar actividades con niños. Asimismo, la iniciativa se ha implementado en escuelas de verano", agregó Díaz.
"Con esto evitamos que los estudiantes compren materiales desechables que generan basura", subrayó la académica, además de que "este es un sistema rápido, accesible y modular, que permite optimizar el tiempo de los estudiantes, ya que antes se demoraban toda una mañana armando montajes con clavos y tornillos y ahora una exposición puede estar listo en una hora".
-
Desarrollan "legos" para reutilizar las maquetas
Buscan disminuir los residuos de las actividades y facilitar su transporte.
Las maquetas de los estudiantes tanto en el colegio como en la educación superior, sobre todo si cursan arquitectura, son un tema por el costo y la cantidad de desperdicios que generan cuando ya se cumplió la tarea -situación que también ocurre en las construcciones reales-, por lo cual la Universidad de La Serena desarrolló piezas de ensamblaje reutilizables, como el popular juego Lego.
La Escuela de Arquitectura de esta casa de estudios desde 2023 ha utilizado más de 2.300 piezas en talleres, actividades comunitarias y trabajos con organizaciones sociales, por lo que ahora fue aprobado el proyecto a gran escala, con 3.000 piezas más y la puesta en marcha de su masificación.
El académico Alejandro Orellana explicó que "esta experiencia les permite (a los alumnos) experimentar colaborativamente el espacio a escala 1:1, a la vez que dan cuenta de su trabajo por medio de exposiciones, las que se realizan tanto en la universidad, como en actividades de vinculación con el medio".
Su par, María Macarena Díaz, señaló que el proyecto inicial "tuvo muy buenos resultados, por lo que decidimos volver a postular porque el material didáctico sólo alcanzaba para dos o tres talleres y en la escuela son nueve, así que en esta segunda etapa queremos aumentar la cantidad de piezas y diseñar nuevos conectores que permitan crear más formas y posibilidades de montaje".
El módulo tiene más de 2.300 piezas ensamblables que permiten montar exposiciones y trasladarlas fácilmente. "Al ser un material didáctico, se puede usar para cualquier asignatura, por eso, profesores y estudiantes de casi todos los talleres de la carrera lo han usado para distintas exposiciones", destacó la arquitecta.
Las estructuras también se han llevado "a colegios de Punta de Choros, para exponer trabajos de arquitectura y realizar actividades con niños. Asimismo, la iniciativa se ha implementado en escuelas de verano", agregó Díaz.
"Con esto evitamos que los estudiantes compren materiales desechables que generan basura", subrayó la académica, además de que "este es un sistema rápido, accesible y modular, que permite optimizar el tiempo de los estudiantes, ya que antes se demoraban toda una mañana armando montajes con clavos y tornillos y ahora una exposición puede estar listo en una hora".