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Primeros 6 meses sin celular: los niños juegan y se concentran más
Tras la prohibición de los móviles en los colegios, el 79,1% de los docentes destacó mejoras en la interacción entre niños.
V.B.V.
A días de que lleguen las vacaciones de invierno se cumple el primer semestre de la entrada en vigencia de la Ley que prohibe los teléfonos móviles en los colegios. Por esto, académicos de la Universidad Católica (UC) publicaron el informe "Después del celular: la nueva convivencia digital escolar en tiempos de inteligencia artificial".
Los investigadores consultaron a 282 profesores, directivos y profesionales de colegios a lo largo del país. El 93,8% señaló que el establecimiento donde trabaja ya restringió el uso de celulares.
Desde la implementación de la medida, el 79,1% destacó mejoras en la interacción entre estudiantes, en la concentración (70,5%), el clima de aprendizaje (70,2%) y en la atención en clases (66,4%).
También se observaron avances en la participación en clases (66%), el comportamiento en los recreos (64,9%) y la convivencia entre estudiantes (63,8%). Sin teléfonos, los niños y adolescentes volvieron a conversar entre ellos y jugar.
"Durante años la discusión estuvo centrada en si era posible sacar el celular de la sala. Hoy vemos que muchos colegios ya dieron ese paso. El nuevo desafío es más complejo: sostener la norma, evitar que todo el peso recaiga sobre el profesor y construir una cultura digital compartida entre colegio, familias y estudiantes", destacó uno de los autores del estudio, el académico y director de la consultora EducomLab, Daniel Halpern.
Ahora, cuando se retiran los teléfonos de los colegios, "surge la pregunta de cuánto se está trabajando la ansiedad y la relación que tienen los estudiantes con estos dispositivos. Porque, como dicen muchos profesores y directores, los alumnos llegan a sus casas y lo primero que hacen es conectarse", agregó el periodista.
Esta situación también es ilustrada en el documental "El dilema de las redes sociales", disponible en Netflix. Si bien fue estrenado en 2020, en el participaron varios exejecutivos de estas plataformas, al igual que académicos de prestigiosas universidades que explican cómo fue construida la "adicción" a estos sistemas y a la pantalla del celular, con fines publicitarios.
El debate en el último año ha sido actualizado por los procesos judiciales abiertos en el Hemisferio Norte debido, precisamente, a posibles conductas adictivas despertadas en menores de edad. Algunos gobiernos han prohibido el acceso a redes sociales a este grupo etario.
Halpern destacó que los niños y adolescentes sin teléfono en el colegio "a veces pareciera que están esperando que el día pase rápido para poder volver a usar el celular. Eso es algo que hay que abordar desde la educación. No se trata solo de prohibir acá o allá, sino de desarrollar herramientas de autorregulación y un uso más consciente de la tecnología. Me parece que esos son elementos fundamentales que hoy necesitan trabajarse en los establecimientos".
Inteligencia artificial
En paralelo a las discusiones sobre el uso del celular en la sala de clases, surgió el debate sobre las tareas escolares hechas con inteligencia artificial (IA), modelos de lenguaje a los que también se puede acceder desde el teléfono y ponen en duda cuánto es creado por autómatas y si el estudiante aprendió algo realmente en el proceso.
Ante la incorporación de IA generativa, es decir, que puede "crear" respuestas, no sólo inferir a través de resultados estadísticos, el 64,8% de los profesionales encuestados dijo que sus estudiantes utilizan ChatGPT, Gemini o Copilot con alta frecuencia en las tareas.
Frente a este escenario, el 91,2% de los encuestados dijo creer que la IA puede ser una herramienta pedagógica si se enseña correctamente; un 85,8% consideró necesario establecer normas claras para su uso, y un 84,5% sostuvo que debería ser parte de la educación digital.
Sin embargo, advirtieron desafíos: un 77,3% señaló que puede afectar habilidades como la escritura y el pensamiento crítico, mientras que el 62,3% admitió que como profesor posee dificultades para identificar si los trabajos reflejan realmente el aprendizaje del estudiante, y el 60,8% reconoció que los estudiantes la utilizan para hacer tareas sin entender lo que entregan.
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Primeros 6 meses sin celular: los niños juegan y se concentran más
Tras la prohibición de los móviles en los colegios, el 79,1% de los docentes destacó mejoras en la interacción entre niños.
V.B.V.
A días de que lleguen las vacaciones de invierno se cumple el primer semestre de la entrada en vigencia de la Ley que prohibe los teléfonos móviles en los colegios. Por esto, académicos de la Universidad Católica (UC) publicaron el informe "Después del celular: la nueva convivencia digital escolar en tiempos de inteligencia artificial".
Los investigadores consultaron a 282 profesores, directivos y profesionales de colegios a lo largo del país. El 93,8% señaló que el establecimiento donde trabaja ya restringió el uso de celulares.
Desde la implementación de la medida, el 79,1% destacó mejoras en la interacción entre estudiantes, en la concentración (70,5%), el clima de aprendizaje (70,2%) y en la atención en clases (66,4%).
También se observaron avances en la participación en clases (66%), el comportamiento en los recreos (64,9%) y la convivencia entre estudiantes (63,8%). Sin teléfonos, los niños y adolescentes volvieron a conversar entre ellos y jugar.
"Durante años la discusión estuvo centrada en si era posible sacar el celular de la sala. Hoy vemos que muchos colegios ya dieron ese paso. El nuevo desafío es más complejo: sostener la norma, evitar que todo el peso recaiga sobre el profesor y construir una cultura digital compartida entre colegio, familias y estudiantes", destacó uno de los autores del estudio, el académico y director de la consultora EducomLab, Daniel Halpern.
Ahora, cuando se retiran los teléfonos de los colegios, "surge la pregunta de cuánto se está trabajando la ansiedad y la relación que tienen los estudiantes con estos dispositivos. Porque, como dicen muchos profesores y directores, los alumnos llegan a sus casas y lo primero que hacen es conectarse", agregó el periodista.
Esta situación también es ilustrada en el documental "El dilema de las redes sociales", disponible en Netflix. Si bien fue estrenado en 2020, en el participaron varios exejecutivos de estas plataformas, al igual que académicos de prestigiosas universidades que explican cómo fue construida la "adicción" a estos sistemas y a la pantalla del celular, con fines publicitarios.
El debate en el último año ha sido actualizado por los procesos judiciales abiertos en el Hemisferio Norte debido, precisamente, a posibles conductas adictivas despertadas en menores de edad. Algunos gobiernos han prohibido el acceso a redes sociales a este grupo etario.
Halpern destacó que los niños y adolescentes sin teléfono en el colegio "a veces pareciera que están esperando que el día pase rápido para poder volver a usar el celular. Eso es algo que hay que abordar desde la educación. No se trata solo de prohibir acá o allá, sino de desarrollar herramientas de autorregulación y un uso más consciente de la tecnología. Me parece que esos son elementos fundamentales que hoy necesitan trabajarse en los establecimientos".
Inteligencia artificial
En paralelo a las discusiones sobre el uso del celular en la sala de clases, surgió el debate sobre las tareas escolares hechas con inteligencia artificial (IA), modelos de lenguaje a los que también se puede acceder desde el teléfono y ponen en duda cuánto es creado por autómatas y si el estudiante aprendió algo realmente en el proceso.
Ante la incorporación de IA generativa, es decir, que puede "crear" respuestas, no sólo inferir a través de resultados estadísticos, el 64,8% de los profesionales encuestados dijo que sus estudiantes utilizan ChatGPT, Gemini o Copilot con alta frecuencia en las tareas.
Frente a este escenario, el 91,2% de los encuestados dijo creer que la IA puede ser una herramienta pedagógica si se enseña correctamente; un 85,8% consideró necesario establecer normas claras para su uso, y un 84,5% sostuvo que debería ser parte de la educación digital.
Sin embargo, advirtieron desafíos: un 77,3% señaló que puede afectar habilidades como la escritura y el pensamiento crítico, mientras que el 62,3% admitió que como profesor posee dificultades para identificar si los trabajos reflejan realmente el aprendizaje del estudiante, y el 60,8% reconoció que los estudiantes la utilizan para hacer tareas sin entender lo que entregan.