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Los pastizales protegen el medioambiente y mantienen una cultura a su alrededor
Presentes a lo largo del país, su importancia radica en claves como evitar la degradación del suelo y servir de alimento a animales.
V.B.V.
Mirados como simples extensiones de pasto o terrenos de bajo valor ecológico, los pastizales a través de su vegetación, raíces, suelos y especies asociadas, contribuyen a conservar la biodiversidad, regular el ciclo del agua, reducir la erosión y sostener actividades productivas vinculadas al mundo rural, explicó un académico de Ciencias Agronómicas en la Universidad de Chile.
El doctor en Ciencias Agrarias, Luis Piña, señaló que "un ecosistema de pastizal es mucho más que un lugar con lo que normalmente se denomina pasto, es un ecosistema que sustenta gran parte de los sistemas productivos que se dan en condiciones de pastoreo, pero que a su vez representa el estilo de vida de muchos productores con un arraigo hacia el campo".
Entre estas personas están los pastores -cada vez más escasos, aunque todavía presentes en casi todas las regiones del país- y prácticas como la transhumancia, donde los productores trasladan a sus animales desde los valles hacia la cordillera, en busca de alimento durante los períodos en que los pastizales de la zona central no están disponibles, como ahora, en invierno.
En Chile son reconocibles los pastizales del altiplano y las zonas áridas del norte, la zona central y el centro-sur, hasta los ecosistemas de clima templado de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, y los coironales de la Patagonia.
Esta diversidad permite desde la mantención de camélidos en el norte, vinculados a culturas indígenas; hasta la producción caprina en Coquimbo, la ovina en la zona central y austral, y la producción de carne y leche en el sur.
"Dentro de los países en donde se trabaja con base en pastizales y donde hay una producción animal importante sustentada en el pastoreo directo, somos probablemente uno de los países con una diversidad de pastizales más rica a nivel internacional", destacó el académico.
Sequía
Estos ecosistemas también son importantes frente al avance de la desertificación y la sequía, porque la cobertura herbácea "protege el suelo, disminuye los procesos erosivos, favorece la retención de agua y contribuye a la captura de carbono", indicó la universidad.
Sin embargo, los pastizales enfrentan malas prácticas de manejo, como mantener más animales de los que el sistema puede sostener; el cambio climático, el aumento anual de los incendios y la expansión de los núcleos urbanos e industriales.
Piña afirmó que, en la práctica, "degradar un pastizal es muy fácil y puede ser muy rápido. En dos, tres o cuatro años de un mal manejo, acompañado de condiciones climáticas que quizás no sean las más adecuadas, un pastizal se puede degradar. Sin embargo, recuperar un pastizal puede tomar muchísimos años", a causa de la biodiversidad que albergan.
"Somos probablemente uno de los países con una diversidad de pastizales más rica.
luis piña, agrónomo"
subasta internacional Sotheby's, firma dedicada al lujo, vende un terreno en el sur con 400 há de pastizal.
incendios Los pastos secos son una de las principales fuentes de propagación del fuego.
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Los pastizales protegen el medioambiente y mantienen una cultura a su alrededor
Presentes a lo largo del país, su importancia radica en claves como evitar la degradación del suelo y servir de alimento a animales.
V.B.V.
Mirados como simples extensiones de pasto o terrenos de bajo valor ecológico, los pastizales a través de su vegetación, raíces, suelos y especies asociadas, contribuyen a conservar la biodiversidad, regular el ciclo del agua, reducir la erosión y sostener actividades productivas vinculadas al mundo rural, explicó un académico de Ciencias Agronómicas en la Universidad de Chile.
El doctor en Ciencias Agrarias, Luis Piña, señaló que "un ecosistema de pastizal es mucho más que un lugar con lo que normalmente se denomina pasto, es un ecosistema que sustenta gran parte de los sistemas productivos que se dan en condiciones de pastoreo, pero que a su vez representa el estilo de vida de muchos productores con un arraigo hacia el campo".
Entre estas personas están los pastores -cada vez más escasos, aunque todavía presentes en casi todas las regiones del país- y prácticas como la transhumancia, donde los productores trasladan a sus animales desde los valles hacia la cordillera, en busca de alimento durante los períodos en que los pastizales de la zona central no están disponibles, como ahora, en invierno.
En Chile son reconocibles los pastizales del altiplano y las zonas áridas del norte, la zona central y el centro-sur, hasta los ecosistemas de clima templado de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, y los coironales de la Patagonia.
Esta diversidad permite desde la mantención de camélidos en el norte, vinculados a culturas indígenas; hasta la producción caprina en Coquimbo, la ovina en la zona central y austral, y la producción de carne y leche en el sur.
"Dentro de los países en donde se trabaja con base en pastizales y donde hay una producción animal importante sustentada en el pastoreo directo, somos probablemente uno de los países con una diversidad de pastizales más rica a nivel internacional", destacó el académico.
Sequía
Estos ecosistemas también son importantes frente al avance de la desertificación y la sequía, porque la cobertura herbácea "protege el suelo, disminuye los procesos erosivos, favorece la retención de agua y contribuye a la captura de carbono", indicó la universidad.
Sin embargo, los pastizales enfrentan malas prácticas de manejo, como mantener más animales de los que el sistema puede sostener; el cambio climático, el aumento anual de los incendios y la expansión de los núcleos urbanos e industriales.
Piña afirmó que, en la práctica, "degradar un pastizal es muy fácil y puede ser muy rápido. En dos, tres o cuatro años de un mal manejo, acompañado de condiciones climáticas que quizás no sean las más adecuadas, un pastizal se puede degradar. Sin embargo, recuperar un pastizal puede tomar muchísimos años", a causa de la biodiversidad que albergan.
"Somos probablemente uno de los países con una diversidad de pastizales más rica.
luis piña, agrónomo"
subasta internacional Sotheby's, firma dedicada al lujo, vende un terreno en el sur con 400 há de pastizal.
incendios Los pastos secos son una de las principales fuentes de propagación del fuego.
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Fósiles de cocodrilos prehistóricos reescriben su evolución
Los renacuajos no existieron en la antigua cadena vital de estos reptiles.
La hipótesis aceptada hasta ahora de que los reptiles y mamíferos evolucionaron a partir de animales similares a los anfibios, que pasaban por una fase de renacuajo, es "incorrecta", según un estudio en la revista Science.
La secuencia de la vida en el planeta comenzó en el agua. Con el tiempo, una rama del árbol genealógico de los peces desarrolló patas y se adentró en tierra firme. Esos primeros animales de cuatro patas, los tetrápodos, son los antepasados de los mamíferos, aves, reptiles y anfibios actuales.
Los científicos habían pensado hasta ahora que esos primeros animales de cuatro patas eran como los anfibios modernos, en el sentido de que nacían de huevos, pasaban por una fase de renacuajo y luego se transformaban hasta llegar a su etapa adulta.
La nueva investigación desmontó esta teoría, ya que el análisis de fósiles de crías de tetrápodos primitivos, los embolómeros, mostró que nunca fueron renacuajos.
Estos animales fueron los principales depredadores de ríos y lagos hace unos 350 y 280 millones de años, y podían medir hasta más de 3 metros, pero los especímenes usados para este estudio fueron crías de apenas unos pocos centímetros de largo.
"Los ciclos de vida de estos primeros anfibios se parecen más a los de los seres humanos, o a los de los peces, que a los de los anfibios. La teoría de que la metamorfosis era la herramienta mediante la cual los animales hicieron la transición del agua a la tierra es ya polvo en el viento", dijo el investigador del Museo Field de Historia Natural de Chicago, Jason Pardo.
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Fósiles de cocodrilos prehistóricos reescriben su evolución
Los renacuajos no existieron en la antigua cadena vital de estos reptiles.
La hipótesis aceptada hasta ahora de que los reptiles y mamíferos evolucionaron a partir de animales similares a los anfibios, que pasaban por una fase de renacuajo, es "incorrecta", según un estudio en la revista Science.
La secuencia de la vida en el planeta comenzó en el agua. Con el tiempo, una rama del árbol genealógico de los peces desarrolló patas y se adentró en tierra firme. Esos primeros animales de cuatro patas, los tetrápodos, son los antepasados de los mamíferos, aves, reptiles y anfibios actuales.
Los científicos habían pensado hasta ahora que esos primeros animales de cuatro patas eran como los anfibios modernos, en el sentido de que nacían de huevos, pasaban por una fase de renacuajo y luego se transformaban hasta llegar a su etapa adulta.
La nueva investigación desmontó esta teoría, ya que el análisis de fósiles de crías de tetrápodos primitivos, los embolómeros, mostró que nunca fueron renacuajos.
Estos animales fueron los principales depredadores de ríos y lagos hace unos 350 y 280 millones de años, y podían medir hasta más de 3 metros, pero los especímenes usados para este estudio fueron crías de apenas unos pocos centímetros de largo.
"Los ciclos de vida de estos primeros anfibios se parecen más a los de los seres humanos, o a los de los peces, que a los de los anfibios. La teoría de que la metamorfosis era la herramienta mediante la cual los animales hicieron la transición del agua a la tierra es ya polvo en el viento", dijo el investigador del Museo Field de Historia Natural de Chicago, Jason Pardo.