• 'Supergirl' se aleja del heroísmo y vuelve fiestera y más humana

    Guionista se inspiró en un cómic basado en el conflicto moral y personal de la joven. Las críticas han sido más negativas.

    Agencia EFE/N.L.G.

    Desaliñada, fiestera y caótica, 'Supergirl' regresa a la gran pantalla con una imagen alejada de la perfección y el optimismo tradicionalmente asociado a las superheroínas, aunque con una visión de la esperanza reforzada, según su guionista Ana Nogueira. "Ser optimista cuando todo va bien es bastante fácil, o cuando todo en tu pasado ha ido bien, es mucho más sencillo. Pero cuando has experimentado tantas pérdidas como ella, esa esperanza y ese optimismo se vuelven más difíciles", dice Nogueira a EFE sobre la cinta que hoy llega a salas nacionales.

    Interpretada por Milly Alcock, Kara Zor-El, más conocida como 'Supergirl', es una joven que vive al margen del heroísmo tradicional: sale de fiesta hasta emborracharse, vive con resaca, tiene una nave espacial en estado caótico y una aparente falta de rumbo en la vida que solo es mitigada por la compañía de su perro.

    En la historia dirigida por Craig Gillespie, la protagonista deberá embarcarse casi involuntariamente en una aventura para ayudar a una niña huérfana en su venganza, mientras enfrenta su propio pesimismo y una crisis de identidad que la obligará a replantearse su papel como heroína y su capacidad para hacer el bien.

    Esta imagen oscura y casi nihilista de la vida contrasta con el optimismo y la luz asociados a su primo, Clark Kent, así como con la versión de Helen Slater, quien dio vida a la primera Kara en la década de 1980, inmortalizando al personaje con un traje azul y minifalda roja a imagen del de Superman. "Creo que (Supergirl) sigue siendo un símbolo de esperanza, pero es una esperanza más fuerte, porque es una esperanza que surge después de la pérdida y el duelo", explica la guionista.

    El tono más realista de la cinta se inspira en el cómic de Tom King 'Supergirl: Woman of Tomorrow', que sigue a una joven Kara Zor-El criada en su planeta natal, donde fue testigo de cómo su mundo y su familia fueron destruidos.

    La compleja historia de fondo del personaje fascinó a Nogueira, a quien le interesó el conflicto moral y personal que puede enfrentar una joven de 21 años al ser prima de una figura tan idealizada como Superman. "No solo es el hecho de tener tantas pérdidas, sino de venir a este planeta y que tu único familiar sea Superman... hablar de esperanza y optimismo, para mí, eso generaría cierto cinismo, quizás nihilismo, pero también solo una especie de mal humor general, o la sensación de que no está a la altura de él, que es lo que creo que ella siente", dice.

    Respecto a las críticas, las mayorías son mixtas con un juicio más negativo que positivo. Variety aseguró que es "una película de superhéroes distópica tan insípida que resulta súper horrible", mientras que Deadline apunta que "no alcanza el nivel esperado". En el portal Rotten Tomatoes solo alcanzaba el 57% de aprobación al cierre de ayer.

  • 'Supergirl' se aleja del heroísmo y vuelve fiestera y más humana

    Guionista se inspiró en un cómic basado en el conflicto moral y personal de la joven. Las críticas han sido más negativas.

    Agencia EFE/N.L.G.

    Desaliñada, fiestera y caótica, 'Supergirl' regresa a la gran pantalla con una imagen alejada de la perfección y el optimismo tradicionalmente asociado a las superheroínas, aunque con una visión de la esperanza reforzada, según su guionista Ana Nogueira. "Ser optimista cuando todo va bien es bastante fácil, o cuando todo en tu pasado ha ido bien, es mucho más sencillo. Pero cuando has experimentado tantas pérdidas como ella, esa esperanza y ese optimismo se vuelven más difíciles", dice Nogueira a EFE sobre la cinta que hoy llega a salas nacionales.

    Interpretada por Milly Alcock, Kara Zor-El, más conocida como 'Supergirl', es una joven que vive al margen del heroísmo tradicional: sale de fiesta hasta emborracharse, vive con resaca, tiene una nave espacial en estado caótico y una aparente falta de rumbo en la vida que solo es mitigada por la compañía de su perro.

    En la historia dirigida por Craig Gillespie, la protagonista deberá embarcarse casi involuntariamente en una aventura para ayudar a una niña huérfana en su venganza, mientras enfrenta su propio pesimismo y una crisis de identidad que la obligará a replantearse su papel como heroína y su capacidad para hacer el bien.

    Esta imagen oscura y casi nihilista de la vida contrasta con el optimismo y la luz asociados a su primo, Clark Kent, así como con la versión de Helen Slater, quien dio vida a la primera Kara en la década de 1980, inmortalizando al personaje con un traje azul y minifalda roja a imagen del de Superman. "Creo que (Supergirl) sigue siendo un símbolo de esperanza, pero es una esperanza más fuerte, porque es una esperanza que surge después de la pérdida y el duelo", explica la guionista.

    El tono más realista de la cinta se inspira en el cómic de Tom King 'Supergirl: Woman of Tomorrow', que sigue a una joven Kara Zor-El criada en su planeta natal, donde fue testigo de cómo su mundo y su familia fueron destruidos.

    La compleja historia de fondo del personaje fascinó a Nogueira, a quien le interesó el conflicto moral y personal que puede enfrentar una joven de 21 años al ser prima de una figura tan idealizada como Superman. "No solo es el hecho de tener tantas pérdidas, sino de venir a este planeta y que tu único familiar sea Superman... hablar de esperanza y optimismo, para mí, eso generaría cierto cinismo, quizás nihilismo, pero también solo una especie de mal humor general, o la sensación de que no está a la altura de él, que es lo que creo que ella siente", dice.

    Respecto a las críticas, las mayorías son mixtas con un juicio más negativo que positivo. Variety aseguró que es "una película de superhéroes distópica tan insípida que resulta súper horrible", mientras que Deadline apunta que "no alcanza el nivel esperado". En el portal Rotten Tomatoes solo alcanzaba el 57% de aprobación al cierre de ayer.

  • 'Winnipeg' rescata al barco de exiliados que impulsó Pablo Neruda

    La película española-chileno-argentina fue presentada en el Festival de animación en Annecy, en Francia.

    Dirigida por Beñat Beitia y Elio Quiroga, la película 'Winnipeg, el barco de la esperanza' rescata en el Festival de Annecy (Francia) la memoria del navío que, impulsado por el poeta Pablo Neruda, transportó a 2.200 exiliados de la Guerra Civil española hasta nuestro país, una historia muy conocida en Chile, pero no tanto en España.

    "El Winnipeg representa uno de los grandes ejemplos de solidaridad del siglo XX, una historia positiva y necesaria que sentimos que debe ser contada para dialogar con nuestro presente y con nuestro futuro", explica a la agencia EFE Beitia, cineasta de origen vasco, pero cuya carrera se ha desarrollado mayoritariamente en Barcelona.

    Esta coproducción hispano-chileno-argentina aspira al premio esta semana en la categoría Contrechamp del Festival de Annecy -que es el certamen más importante del mundo dedicado al cine de animación y se celebra anualmente en la ciudad francesa homónima, al pie de los Alpes-, donde en ediciones pasadas triunfaron títulos como 'Robot Dreams' (2023) de Pablo Berger.

    La cinta, basada en la novela gráfica 'Winnipeg, el barco de Neruda' de Laura Martel (también guionista de este filme) y Antonia Santolaya, cuenta la historia de Víctor, un padre viudo, y de su hija Julia, que abandonan España con la caída de Barcelona en manos de las tropas franquistas, en enero de 1939.

    En Francia, como a buena parte del medio millón de personas que huyeron como ellos, les aguardaron campos de concentración y penurias.

    Pero también aparece una posibilidad de huir: embarcar en el Winnipeg, un carguero francés que iba a partir a Valparaíso gracias a Neruda, a su entonces pareja, la argentina Delia del Carril, y otras muchas figuras políticas y del mundo de la cultura (desde Rafael Alberti a Salvador Allende) que intercedieron para lograr visados y arrendarlo.

    La memoria

    En aquella época, con refugiados de España partieron en total 268 barcos hacia Latinoamérica, recordó Beitia, con destino mayoritariamente a Argentina y a México, pero también como en este caso a Chile, que requería llegar hasta el Pacífico.

    Son historias que durante la dictadura franquista quedaron soterradas en el silencio y, por eso, con esta película, el director vasco y su colega canario buscan reparar esa "cadena de transmisión". "No es meramente hacer una película de animación lo que hemos pretendido", asegura Beitia.

    El propio filme, con un equipo de 300 personas en total, es una aventura transcontinental por las distintas partes implicadas en la coproducción, lo que traza un paralelismo con la propia historia del Winnipeg. "Nuestra película lo que quiere subrayar es un agradecimiento al pueblo chileno, en este caso (...) Necesitamos que los pueblos se tiendan la mano", recalca Beitia.

  • 'Winnipeg' rescata al barco de exiliados que impulsó Pablo Neruda

    La película española-chileno-argentina fue presentada en el Festival de animación en Annecy, en Francia.

    Dirigida por Beñat Beitia y Elio Quiroga, la película 'Winnipeg, el barco de la esperanza' rescata en el Festival de Annecy (Francia) la memoria del navío que, impulsado por el poeta Pablo Neruda, transportó a 2.200 exiliados de la Guerra Civil española hasta nuestro país, una historia muy conocida en Chile, pero no tanto en España.

    "El Winnipeg representa uno de los grandes ejemplos de solidaridad del siglo XX, una historia positiva y necesaria que sentimos que debe ser contada para dialogar con nuestro presente y con nuestro futuro", explica a la agencia EFE Beitia, cineasta de origen vasco, pero cuya carrera se ha desarrollado mayoritariamente en Barcelona.

    Esta coproducción hispano-chileno-argentina aspira al premio esta semana en la categoría Contrechamp del Festival de Annecy -que es el certamen más importante del mundo dedicado al cine de animación y se celebra anualmente en la ciudad francesa homónima, al pie de los Alpes-, donde en ediciones pasadas triunfaron títulos como 'Robot Dreams' (2023) de Pablo Berger.

    La cinta, basada en la novela gráfica 'Winnipeg, el barco de Neruda' de Laura Martel (también guionista de este filme) y Antonia Santolaya, cuenta la historia de Víctor, un padre viudo, y de su hija Julia, que abandonan España con la caída de Barcelona en manos de las tropas franquistas, en enero de 1939.

    En Francia, como a buena parte del medio millón de personas que huyeron como ellos, les aguardaron campos de concentración y penurias.

    Pero también aparece una posibilidad de huir: embarcar en el Winnipeg, un carguero francés que iba a partir a Valparaíso gracias a Neruda, a su entonces pareja, la argentina Delia del Carril, y otras muchas figuras políticas y del mundo de la cultura (desde Rafael Alberti a Salvador Allende) que intercedieron para lograr visados y arrendarlo.

    La memoria

    En aquella época, con refugiados de España partieron en total 268 barcos hacia Latinoamérica, recordó Beitia, con destino mayoritariamente a Argentina y a México, pero también como en este caso a Chile, que requería llegar hasta el Pacífico.

    Son historias que durante la dictadura franquista quedaron soterradas en el silencio y, por eso, con esta película, el director vasco y su colega canario buscan reparar esa "cadena de transmisión". "No es meramente hacer una película de animación lo que hemos pretendido", asegura Beitia.

    El propio filme, con un equipo de 300 personas en total, es una aventura transcontinental por las distintas partes implicadas en la coproducción, lo que traza un paralelismo con la propia historia del Winnipeg. "Nuestra película lo que quiere subrayar es un agradecimiento al pueblo chileno, en este caso (...) Necesitamos que los pueblos se tiendan la mano", recalca Beitia.

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