• El Norte Grande chileno está entre los favoritos en estas vacaciones de invierno

    Las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta se consolidan como el escape perfecto para quienes huyen del frío sureño gracias a su clima privilegiado y mística altiplánica.

    El invierno ya se hace sentir en gran parte del país y con él llega un hito clave para el turismo local. Según las proyecciones oficiales de la Subsecretaría de Turismo y Sernatur, durante este período de vacaciones de invierno de 2026 se efectuarán alrededor de 2,9 millones de desplazamientos internos a lo largo de Chile. Se trata de un movimiento masivo de compatriotas que buscan descanso, desconexión y nuevas experiencias. Dentro de este mapa de viajes, las regiones del Norte Grande -Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta- emergen con fuerza incomparable, posicionándose entre las grandes favoritas para liderar la recepción de viajeros que deciden cambiar los paraguas y las parkas por un sol radiante que jamás se apaga.

    La principal razón de este fenómeno es su clima generoso. Mientras el centro y sur de Chile enfrentan bajas temperaturas y lluvias, el extremo norte ofrece un refugio con máximas que promedian los 18°C a 22°C en la costa. Esta condición permite a los turistas disfrutar de la vida al aire libre, un factor decisivo para las familias y aventureros que forman parte de los millones de chilenos en ruta este invierno.

    Un recorrido por los tesoros del norte

    Cada una de estas tres regiones despliega un abanico de atractivos únicos que justifican por qué vale la pena viajar miles de kilómetros hacia el desierto más árido del mundo:

    - Arica y Parinacota: conocida históricamente como la "ciudad de la eterna primavera", Arica invita a disfrutar de playas de aguas templadas como Chinchorro y El Laucho. Sin embargo, su valor va mucho más allá del mar. Hacia el interior, el fértil Valle de Codpa surge como un oasis templado ideal para desconectarse bajo cielos nítidos. Además, la región resguarda un patrimonio de la humanidad inestimable: las momias de la cultura Chinchorro, las más antiguas del mundo, custodiadas en el Museo Arqueológico de Azapa y el Museo de Sitio Colón 10.

    - Tarapacá: Iquique combina a la perfección el relajo costero con la adrenalina y la historia. Los viajeros de este invierno podrán desafiar las imponentes laderas del Cerro Dragón -la duna urbana más grande del planeta- practicando sandboard o sobrevolando la bahía en parapente. A pocos kilómetros hacia la pampa, el viaje se torna cultural y emotivo al recorrer las salitreras de Humberstone y Santa Laura, pueblos fantasmas declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco que congelan en el tiempo la época de oro del salitre chileno.

    Y si de ir de compras se trata, qué mejor que visitar la Zofri, que ofrece una completa variedad de comercios en un solo lugar.

    - Antofagasta: esta región alberga la capital arqueológica de Chile: San Pedro de tacama. En invierno, el desierto ofrece una visibilidad asombrosa para explorar el místico Valle de la Luna, maravillarse con las fumarolas al amanecer en los Géiseres del Tatio o flotar en las lagunas de sal del salar. Para el descanso absoluto tras las caminatas, las Termas de Puritama ofrecen pozas naturales de agua tibia a 33°C en medio de un cañón rocoso. Finalmente, Antofagasta destaca a nivel mundial por el astroturismo, permitiendo a los visitantes "tocar las estrellas" gracias a los cielos más limpios de la Tierra.

    En definitiva, las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta no solo aseguran un respiro del frío austral, sino que transforman estas vacaciones de invierno de 2026 en una travesía inolvidable donde la naturaleza, la arqueología y el descanso se fusionan bajo el sol del desierto.

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