-
"La gente del campo come más legumbres, en la ciudad empiezan a consumir proteínas más caras"
Académicos aseguran que más del 90% de las lentejas son importadas. Este producto es rico en proteínas de origen vegetal.
V.B.V.
Lentejas y garbanzos hoy gozan de mayor popularidad gracias a las preparaciones veganas, algo frecuente entre los jóvenes, sobre todo universitarios. Sin embargo, "desde los años 80 hasta la fecha su producción en el país ha disminuido considerablemente", destacó un grupo de académicos sudamericanos que convocaron a un taller para identificar y proponer estrategias para aumentar los cultivos y consumo de estos alimentos.
Esto será a través de un taller que se realizará durante los días 8 y 9 de septiembre (este último abierto a todo público) en la Casa Central de la Universidad de Chile, en Alameda 1058, Santiago. El programa completo está disponible en n9.cl/8zwqm.
Hoy en el país, señalaron los investigadores, "existe una alta dependencia de las importaciones de este alimento, principalmente de lentejas, de las cuales se estima que más del 90% son importadas, principalmente desde Canadá".
La académica de Agronomía, Cecilia Baginsky, explicó que "tanto la producción como el consumo (de legumbres) están estrechamente ligados y muy relacionados, porque, por ejemplo, no basta con incentivar a los agricultores a que siembren más si no existe una demanda adecuada en el mercado".
El problema de la rentabilización de lentejas, garbanzos y porotos, lleva a que no exista "una oferta suficiente, asequible y adaptada también a las condiciones actuales de alimentación", agregó la docente.
La directora de la Escuela de Salud Pública, Lorena Rodríguez, señaló que esta baja en los cultivos se debe a "decisiones productivas, económicas, políticas, pero también a la ocupación del territorio para otros fines, por ejemplo, la vivienda, y también por una decisión sobre qué productos queremos promover".
La nutricionista detalló que "las legumbres son alimentos que aportan proteínas que, en este caso, son de origen vegetal. Aportan fibra, vitaminas y minerales, y además responden al patrimonio cultural de nuestro país, con preparaciones que son clásicas en Chile, como los porotos granados".
Baginsky aclaró que "el problema no es importar, sino depender constantemente de las importaciones mientras perdemos nuestra propia capacidad de producir un alimento que es estratégico a nivel nacional".
La microbióloga apuntó que la disminución en su consumo tiene que ver con que "cada vez las personas tienen menos tiempo para cocinar, preferimos la disponibilidad de platos listos, y las legumbres necesitan un tiempo de remojo".
"También yo diría que está asociado a que las legumbres todavía están asociadas a la pobreza y a épocas de escasez. La gente del campo come más legumbres, la gente de la ciudad deja de comer legumbres o proteínas más baratas y empieza a consumir proteínas más caras, como la carne", puntualizó Baginsky.
9 de septiembre a las 9:00 horas comenzará el taller sobre legumbres abierto a todo público.
2 charlas y 1 panel tendrá la jornada en la Casa Central de la Universidad de Chile, en Santiago.
-
"La gente del campo come más legumbres, en la ciudad empiezan a consumir proteínas más caras"
Académicos aseguran que más del 90% de las lentejas son importadas. Este producto es rico en proteínas de origen vegetal.
V.B.V.
Lentejas y garbanzos hoy gozan de mayor popularidad gracias a las preparaciones veganas, algo frecuente entre los jóvenes, sobre todo universitarios. Sin embargo, "desde los años 80 hasta la fecha su producción en el país ha disminuido considerablemente", destacó un grupo de académicos sudamericanos que convocaron a un taller para identificar y proponer estrategias para aumentar los cultivos y consumo de estos alimentos.
Esto será a través de un taller que se realizará durante los días 8 y 9 de septiembre (este último abierto a todo público) en la Casa Central de la Universidad de Chile, en Alameda 1058, Santiago. El programa completo está disponible en n9.cl/8zwqm.
Hoy en el país, señalaron los investigadores, "existe una alta dependencia de las importaciones de este alimento, principalmente de lentejas, de las cuales se estima que más del 90% son importadas, principalmente desde Canadá".
La académica de Agronomía, Cecilia Baginsky, explicó que "tanto la producción como el consumo (de legumbres) están estrechamente ligados y muy relacionados, porque, por ejemplo, no basta con incentivar a los agricultores a que siembren más si no existe una demanda adecuada en el mercado".
El problema de la rentabilización de lentejas, garbanzos y porotos, lleva a que no exista "una oferta suficiente, asequible y adaptada también a las condiciones actuales de alimentación", agregó la docente.
La directora de la Escuela de Salud Pública, Lorena Rodríguez, señaló que esta baja en los cultivos se debe a "decisiones productivas, económicas, políticas, pero también a la ocupación del territorio para otros fines, por ejemplo, la vivienda, y también por una decisión sobre qué productos queremos promover".
La nutricionista detalló que "las legumbres son alimentos que aportan proteínas que, en este caso, son de origen vegetal. Aportan fibra, vitaminas y minerales, y además responden al patrimonio cultural de nuestro país, con preparaciones que son clásicas en Chile, como los porotos granados".
Baginsky aclaró que "el problema no es importar, sino depender constantemente de las importaciones mientras perdemos nuestra propia capacidad de producir un alimento que es estratégico a nivel nacional".
La microbióloga apuntó que la disminución en su consumo tiene que ver con que "cada vez las personas tienen menos tiempo para cocinar, preferimos la disponibilidad de platos listos, y las legumbres necesitan un tiempo de remojo".
"También yo diría que está asociado a que las legumbres todavía están asociadas a la pobreza y a épocas de escasez. La gente del campo come más legumbres, la gente de la ciudad deja de comer legumbres o proteínas más baratas y empieza a consumir proteínas más caras, como la carne", puntualizó Baginsky.
9 de septiembre a las 9:00 horas comenzará el taller sobre legumbres abierto a todo público.
2 charlas y 1 panel tendrá la jornada en la Casa Central de la Universidad de Chile, en Santiago.
-
"La gente del campo come más legumbres, en la ciudad empiezan a consumir proteínas más caras"
Académicos aseguran que más del 90% de las lentejas son importadas. Este producto es rico en proteínas de origen vegetal.
V.B.V.
Lentejas y garbanzos hoy gozan de mayor popularidad gracias a las preparaciones veganas, algo frecuente entre los jóvenes, sobre todo universitarios. Sin embargo, "desde los años 80 hasta la fecha su producción en el país ha disminuido considerablemente", destacó un grupo de académicos sudamericanos que convocaron a un taller para identificar y proponer estrategias para aumentar los cultivos y consumo de estos alimentos.
Esto será a través de un taller que se realizará durante los días 8 y 9 de septiembre (este último abierto a todo público) en la Casa Central de la Universidad de Chile, en Alameda 1058, Santiago. El programa completo está disponible en n9.cl/8zwqm.
Hoy en el país, señalaron los investigadores, "existe una alta dependencia de las importaciones de este alimento, principalmente de lentejas, de las cuales se estima que más del 90% son importadas, principalmente desde Canadá".
La académica de Agronomía, Cecilia Baginsky, explicó que "tanto la producción como el consumo (de legumbres) están estrechamente ligados y muy relacionados, porque, por ejemplo, no basta con incentivar a los agricultores a que siembren más si no existe una demanda adecuada en el mercado".
El problema de la rentabilización de lentejas, garbanzos y porotos, lleva a que no exista "una oferta suficiente, asequible y adaptada también a las condiciones actuales de alimentación", agregó la docente.
La directora de la Escuela de Salud Pública, Lorena Rodríguez, señaló que esta baja en los cultivos se debe a "decisiones productivas, económicas, políticas, pero también a la ocupación del territorio para otros fines, por ejemplo, la vivienda, y también por una decisión sobre qué productos queremos promover".
La nutricionista detalló que "las legumbres son alimentos que aportan proteínas que, en este caso, son de origen vegetal. Aportan fibra, vitaminas y minerales, y además responden al patrimonio cultural de nuestro país, con preparaciones que son clásicas en Chile, como los porotos granados".
Baginsky aclaró que "el problema no es importar, sino depender constantemente de las importaciones mientras perdemos nuestra propia capacidad de producir un alimento que es estratégico a nivel nacional".
La microbióloga apuntó que la disminución en su consumo tiene que ver con que "cada vez las personas tienen menos tiempo para cocinar, preferimos la disponibilidad de platos listos, y las legumbres necesitan un tiempo de remojo".
"También yo diría que está asociado a que las legumbres todavía están asociadas a la pobreza y a épocas de escasez. La gente del campo come más legumbres, la gente de la ciudad deja de comer legumbres o proteínas más baratas y empieza a consumir proteínas más caras, como la carne", puntualizó Baginsky.
9 de septiembre a las 9:00 horas comenzará el taller sobre legumbres abierto a todo público.
2 charlas y 1 panel tendrá la jornada en la Casa Central de la Universidad de Chile, en Santiago.
-
Cultivan bacterias para abrigar a la alfalfa nacional Kauke
El cultivo de forraje para los animales en el secano, con lluvia, es clave para la industria.
"Una semilla puede llevar mucho más que la promesa de una nueva planta, puede llevar consigo microorganismos capaces de ayudarla a enfrentar las condiciones difíciles del secano", declararon científicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Universidad de Concepción (UdeC) y la productora de semillas Curimapu, al desarrollar un prototipo de peletizado para la semilla de alfalfa chilena Kauke.
Esta tecnología recubre o "abriga" a las semillas del forraje destinado a la alimentación de los animales, para que crezca mejor gracias a la incorporación de rizobios, bacterias y otros componentes que favorecen su establecimiento.
"En el secano (zonas que dependen de la lluvia para el riego), la alfalfa se siembra en otoño y debe desarrollar durante los meses de otoño-invierno una raíz suficientemente vigorosa para enfrentar posteriormente cuatro a seis meses sin riego, de ahí que fortalecer las primeras etapas de crecimiento es uno de los principales desafíos", afirmó el investigador INIA, Luis Inostroza.
En términos sencillos, indicaron los científicos, "peletizar una semilla es recubrirla con una capa protectora. En este proceso se pueden incorporar distintos componentes que acompañarán a la semilla desde su llegada al suelo, entre ellos microorganismos beneficiosos, micronutrientes y protectores".
Aunque "no se trata de agregar cualquier microorganismo a la semilla", por lo que durante más de una década, INIA y la UdeC los recolectaron desde Arica hasta la Patagonia.
-
Cultivan bacterias para abrigar a la alfalfa nacional Kauke
El cultivo de forraje para los animales en el secano, con lluvia, es clave para la industria.
"Una semilla puede llevar mucho más que la promesa de una nueva planta, puede llevar consigo microorganismos capaces de ayudarla a enfrentar las condiciones difíciles del secano", declararon científicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Universidad de Concepción (UdeC) y la productora de semillas Curimapu, al desarrollar un prototipo de peletizado para la semilla de alfalfa chilena Kauke.
Esta tecnología recubre o "abriga" a las semillas del forraje destinado a la alimentación de los animales, para que crezca mejor gracias a la incorporación de rizobios, bacterias y otros componentes que favorecen su establecimiento.
"En el secano (zonas que dependen de la lluvia para el riego), la alfalfa se siembra en otoño y debe desarrollar durante los meses de otoño-invierno una raíz suficientemente vigorosa para enfrentar posteriormente cuatro a seis meses sin riego, de ahí que fortalecer las primeras etapas de crecimiento es uno de los principales desafíos", afirmó el investigador INIA, Luis Inostroza.
En términos sencillos, indicaron los científicos, "peletizar una semilla es recubrirla con una capa protectora. En este proceso se pueden incorporar distintos componentes que acompañarán a la semilla desde su llegada al suelo, entre ellos microorganismos beneficiosos, micronutrientes y protectores".
Aunque "no se trata de agregar cualquier microorganismo a la semilla", por lo que durante más de una década, INIA y la UdeC los recolectaron desde Arica hasta la Patagonia.
-
Cultivan bacterias para abrigar a la alfalfa nacional Kauke
El cultivo de forraje para los animales en el secano, con lluvia, es clave para la industria.
"Una semilla puede llevar mucho más que la promesa de una nueva planta, puede llevar consigo microorganismos capaces de ayudarla a enfrentar las condiciones difíciles del secano", declararon científicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Universidad de Concepción (UdeC) y la productora de semillas Curimapu, al desarrollar un prototipo de peletizado para la semilla de alfalfa chilena Kauke.
Esta tecnología recubre o "abriga" a las semillas del forraje destinado a la alimentación de los animales, para que crezca mejor gracias a la incorporación de rizobios, bacterias y otros componentes que favorecen su establecimiento.
"En el secano (zonas que dependen de la lluvia para el riego), la alfalfa se siembra en otoño y debe desarrollar durante los meses de otoño-invierno una raíz suficientemente vigorosa para enfrentar posteriormente cuatro a seis meses sin riego, de ahí que fortalecer las primeras etapas de crecimiento es uno de los principales desafíos", afirmó el investigador INIA, Luis Inostroza.
En términos sencillos, indicaron los científicos, "peletizar una semilla es recubrirla con una capa protectora. En este proceso se pueden incorporar distintos componentes que acompañarán a la semilla desde su llegada al suelo, entre ellos microorganismos beneficiosos, micronutrientes y protectores".
Aunque "no se trata de agregar cualquier microorganismo a la semilla", por lo que durante más de una década, INIA y la UdeC los recolectaron desde Arica hasta la Patagonia.