-
"Quisimos contar esta historia desde un lugar afectivo, desde un lugar emotivo"
La directora destaca la importancia de que su protagonista, Maya O'Rourke, pudiera hablar en inglés con el resto del elenco a la vez que Paulina Urrutia asegura que el filme, que se estrena en cines este jueves, "nos hace volver a ser niños y mirar el pasado".
Javiera Palta Olmos
Como si se tratase de una cápsula del tiempo, la cineasta chilena Manuela Martelli apeló a sus recuerdos de infancia para llevar a la gran pantalla 'El Deshielo', una cinta que, según una de sus protagonistas, Paulina Urrutia, invita a volver a ser niño.
La cinta reúne a tres generaciones de mujeres: una niña que observa el mundo desde la inocencia, una actriz que pertenece a la generación que creció durante la dictadura y una directora que vuelve sobre esa historia desde la mirada del presente.
Ahora, las tres llevarán esa mirada a la carrera por los Oscar, luego de que 'El Deshielo' fue escogida para representar a Chile en la carrera por una nominación.
"Estamos súper honrados porque fueron nuestros pares chilenos los que nos eligen", comenta en conversación con este medio Martelli. "Tenemos una tremenda responsabilidad por delante y vamos a hacer todo lo posible por llegar a lo más lejos", promete Martelli.
"Es que esta es una película que nos representa mucho", añade, por su parte, Urrutia. "Esta es una película en la que se puede ver al país, se puede ver nuestra historia reciente y también todas las proyecciones que hay a futuro. Trabajar por esa carrera para ser nominados al Oscar es una gran oportunidad para poder tener en las grandes ligas del cine mundial una mirada de Chile".
Martelli se muestra de acuerdo: "La película habla bastante de mi generación, que nació en dictadura, que vio esa transición a la democracia de muy niño y es una manera de entender desde el presente cómo es que se forjó ese proceso de transición y, de alguna manera, releer eso con la conciencia del presente, con las herramientas que tenemos hoy y cómo teniendo conciencia de cómo ha sido el proceso histórico de Chile, lo llevamos hacia el futuro".
Una mirada inocente
La cinta, que se estrena en cines nacionales este jueves, se ubica en el Chile de 1992 y sigue a Inés (Maya O'Rourke), una niña de nueve años que vive temporalmente con sus abuelos en su hotel ubicado en las montañas. Allí conoce a Hanna (Maia Domagala), una adolescente alemana que llega con su equipo a practicar esquí. Ambas desarrollan una estrecha amistad hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro e Inés se empeña en encontrarla.
La elección de Inés llegó tras una búsqueda con más de 500 postulantes, aunque la propia O'Rourke se encoge de hombros al hablar de su selección para la cinta, comentando que, tras postular por video, llegó a las pruebas hasta ser elegida.
"Yo creo que es importante decir que la Maya grabó ese video sola", dice Martelli. "Y ese video me conmovió mucho, porque parecía tener muchas ganas de estar, sentía su fuerza y las ganas que tenía de hacerlo".
Y el reto no fue menor: en diferentes escenas, la joven actriz que cursa quinto básico habló en inglés, un hecho que también llevó a la práctica tras bambalinas al compartir con las actrices alemanas Maia Domagala y Saskia Rosendahl.
"Cuando buscábamos a Inés, había una idea de enseñarle a la actriz inglés para que niñas que no conocieran el idioma pudieran tener una noción de los textos que se tenían que aprender. Pero en el rodaje nos fuimos dando cuenta que era muy importante que Maya pudiera tener una relación con las otras actrices con las que interactuaba no solo en la escena misma, sino que pudiera conocerlas, convivir con ellas", recuerda Martelli.
"Igual fue raro", confiesa O'Rourke. "De repente hablo inglés solo con mi papá porque en su país, Irlanda, se habla inglés. Por eso yo sabía. Pero la verdad es que fue bacán, porque pude entender a Maia por el inglés, en especial porque ella no habla español", comenta, asegurando que la actriz alemana le enseñó algunas palabras en su idioma natal.
"Eso también era importante: que lo pasara bien al actuar, que tuviera una convivencia con el equipo. Ahí se hicieron superamigas con Maia", añade Urrutia.
Entre generaciones
La relación de Inés con los adultos que la rodean también es uno de los ejes de la película. En especial, su vínculo con su abuela, interpretada por Urrutia, que se construye desde una cercanía marcada por los afectos, pero al mismo tiempo, se aleja.
"Lo bonito que tiene la película es la sutileza. No son relaciones fijas, son relaciones que están llenas de esos equívocos que vivimos", explica Urrutia. "Hay un amor muy grande, es verse en ella, pero a la vez hay una relación muy cercana y muy paradójica".
"Además, esa relación que tienen permite abrir el espacio a la relación que ella tiene con su nana, que es algo muy de esa generación que crece con papás que trabajan y, más allá de la clase social, aparece el rol de estas mujeres que son bastante más cercanas que los lazos de sangre", agrega.
Para Martelli, la mirada infantil también permite acercarse de una manera distinta a la historia reciente del país. La directora plantea que el arte no necesariamente debe entregar respuestas, sino abrir preguntas sobre aquello que somos y hacia dónde queremos avanzar.
"No es el rol del arte hacerlo explícito, no es el rol del arte hacer discursos. El rol del arte es hacer preguntas, situarnos en la historia desde un lugar afectivo, desde un lugar emotivo", reflexiona.
Y es justamente ahí donde la presencia de Maya adquiere un sentido especial. Para Urrutia, la película obliga al espectador a cambiar de posición y observar ese pasado desde una perspectiva distinta.
"La película nos hace volver a ser niños, plantearnos, ponernos en esa posición para mirar nuestro propio pasado", sostiene.
-
"Quisimos contar esta historia desde un lugar afectivo, desde un lugar emotivo"
La directora destaca la importancia de que su protagonista, Maya O'Rourke, pudiera hablar en inglés con el resto del elenco a la vez que Paulina Urrutia asegura que el filme, que se estrena en cines este jueves, "nos hace volver a ser niños y mirar el pasado".
Javiera Palta Olmos
Como si se tratase de una cápsula del tiempo, la cineasta chilena Manuela Martelli apeló a sus recuerdos de infancia para llevar a la gran pantalla 'El Deshielo', una cinta que, según una de sus protagonistas, Paulina Urrutia, invita a volver a ser niño.
La cinta reúne a tres generaciones de mujeres: una niña que observa el mundo desde la inocencia, una actriz que pertenece a la generación que creció durante la dictadura y una directora que vuelve sobre esa historia desde la mirada del presente.
Ahora, las tres llevarán esa mirada a la carrera por los Oscar, luego de que 'El Deshielo' fue escogida para representar a Chile en la carrera por una nominación.
"Estamos súper honrados porque fueron nuestros pares chilenos los que nos eligen", comenta en conversación con este medio Martelli. "Tenemos una tremenda responsabilidad por delante y vamos a hacer todo lo posible por llegar a lo más lejos", promete Martelli.
"Es que esta es una película que nos representa mucho", añade, por su parte, Urrutia. "Esta es una película en la que se puede ver al país, se puede ver nuestra historia reciente y también todas las proyecciones que hay a futuro. Trabajar por esa carrera para ser nominados al Oscar es una gran oportunidad para poder tener en las grandes ligas del cine mundial una mirada de Chile".
Martelli se muestra de acuerdo: "La película habla bastante de mi generación, que nació en dictadura, que vio esa transición a la democracia de muy niño y es una manera de entender desde el presente cómo es que se forjó ese proceso de transición y, de alguna manera, releer eso con la conciencia del presente, con las herramientas que tenemos hoy y cómo teniendo conciencia de cómo ha sido el proceso histórico de Chile, lo llevamos hacia el futuro".
Una mirada inocente
La cinta, que se estrena en cines nacionales este jueves, se ubica en el Chile de 1992 y sigue a Inés (Maya O'Rourke), una niña de nueve años que vive temporalmente con sus abuelos en su hotel ubicado en las montañas. Allí conoce a Hanna (Maia Domagala), una adolescente alemana que llega con su equipo a practicar esquí. Ambas desarrollan una estrecha amistad hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro e Inés se empeña en encontrarla.
La elección de Inés llegó tras una búsqueda con más de 500 postulantes, aunque la propia O'Rourke se encoge de hombros al hablar de su selección para la cinta, comentando que, tras postular por video, llegó a las pruebas hasta ser elegida.
"Yo creo que es importante decir que la Maya grabó ese video sola", dice Martelli. "Y ese video me conmovió mucho, porque parecía tener muchas ganas de estar, sentía su fuerza y las ganas que tenía de hacerlo".
Y el reto no fue menor: en diferentes escenas, la joven actriz que cursa quinto básico habló en inglés, un hecho que también llevó a la práctica tras bambalinas al compartir con las actrices alemanas Maia Domagala y Saskia Rosendahl.
"Cuando buscábamos a Inés, había una idea de enseñarle a la actriz inglés para que niñas que no conocieran el idioma pudieran tener una noción de los textos que se tenían que aprender. Pero en el rodaje nos fuimos dando cuenta que era muy importante que Maya pudiera tener una relación con las otras actrices con las que interactuaba no solo en la escena misma, sino que pudiera conocerlas, convivir con ellas", recuerda Martelli.
"Igual fue raro", confiesa O'Rourke. "De repente hablo inglés solo con mi papá porque en su país, Irlanda, se habla inglés. Por eso yo sabía. Pero la verdad es que fue bacán, porque pude entender a Maia por el inglés, en especial porque ella no habla español", comenta, asegurando que la actriz alemana le enseñó algunas palabras en su idioma natal.
"Eso también era importante: que lo pasara bien al actuar, que tuviera una convivencia con el equipo. Ahí se hicieron superamigas con Maia", añade Urrutia.
Entre generaciones
La relación de Inés con los adultos que la rodean también es uno de los ejes de la película. En especial, su vínculo con su abuela, interpretada por Urrutia, que se construye desde una cercanía marcada por los afectos, pero al mismo tiempo, se aleja.
"Lo bonito que tiene la película es la sutileza. No son relaciones fijas, son relaciones que están llenas de esos equívocos que vivimos", explica Urrutia. "Hay un amor muy grande, es verse en ella, pero a la vez hay una relación muy cercana y muy paradójica".
"Además, esa relación que tienen permite abrir el espacio a la relación que ella tiene con su nana, que es algo muy de esa generación que crece con papás que trabajan y, más allá de la clase social, aparece el rol de estas mujeres que son bastante más cercanas que los lazos de sangre", agrega.
Para Martelli, la mirada infantil también permite acercarse de una manera distinta a la historia reciente del país. La directora plantea que el arte no necesariamente debe entregar respuestas, sino abrir preguntas sobre aquello que somos y hacia dónde queremos avanzar.
"No es el rol del arte hacerlo explícito, no es el rol del arte hacer discursos. El rol del arte es hacer preguntas, situarnos en la historia desde un lugar afectivo, desde un lugar emotivo", reflexiona.
Y es justamente ahí donde la presencia de Maya adquiere un sentido especial. Para Urrutia, la película obliga al espectador a cambiar de posición y observar ese pasado desde una perspectiva distinta.
"La película nos hace volver a ser niños, plantearnos, ponernos en esa posición para mirar nuestro propio pasado", sostiene.
-
"Quisimos contar esta historia desde un lugar afectivo, desde un lugar emotivo"
La directora destaca la importancia de que su protagonista, Maya O'Rourke, pudiera hablar en inglés con el resto del elenco a la vez que Paulina Urrutia asegura que el filme, que se estrena en cines este jueves, "nos hace volver a ser niños y mirar el pasado".
Javiera Palta Olmos
Como si se tratase de una cápsula del tiempo, la cineasta chilena Manuela Martelli apeló a sus recuerdos de infancia para llevar a la gran pantalla 'El Deshielo', una cinta que, según una de sus protagonistas, Paulina Urrutia, invita a volver a ser niño.
La cinta reúne a tres generaciones de mujeres: una niña que observa el mundo desde la inocencia, una actriz que pertenece a la generación que creció durante la dictadura y una directora que vuelve sobre esa historia desde la mirada del presente.
Ahora, las tres llevarán esa mirada a la carrera por los Oscar, luego de que 'El Deshielo' fue escogida para representar a Chile en la carrera por una nominación.
"Estamos súper honrados porque fueron nuestros pares chilenos los que nos eligen", comenta en conversación con este medio Martelli. "Tenemos una tremenda responsabilidad por delante y vamos a hacer todo lo posible por llegar a lo más lejos", promete Martelli.
"Es que esta es una película que nos representa mucho", añade, por su parte, Urrutia. "Esta es una película en la que se puede ver al país, se puede ver nuestra historia reciente y también todas las proyecciones que hay a futuro. Trabajar por esa carrera para ser nominados al Oscar es una gran oportunidad para poder tener en las grandes ligas del cine mundial una mirada de Chile".
Martelli se muestra de acuerdo: "La película habla bastante de mi generación, que nació en dictadura, que vio esa transición a la democracia de muy niño y es una manera de entender desde el presente cómo es que se forjó ese proceso de transición y, de alguna manera, releer eso con la conciencia del presente, con las herramientas que tenemos hoy y cómo teniendo conciencia de cómo ha sido el proceso histórico de Chile, lo llevamos hacia el futuro".
Una mirada inocente
La cinta, que se estrena en cines nacionales este jueves, se ubica en el Chile de 1992 y sigue a Inés (Maya O'Rourke), una niña de nueve años que vive temporalmente con sus abuelos en su hotel ubicado en las montañas. Allí conoce a Hanna (Maia Domagala), una adolescente alemana que llega con su equipo a practicar esquí. Ambas desarrollan una estrecha amistad hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro e Inés se empeña en encontrarla.
La elección de Inés llegó tras una búsqueda con más de 500 postulantes, aunque la propia O'Rourke se encoge de hombros al hablar de su selección para la cinta, comentando que, tras postular por video, llegó a las pruebas hasta ser elegida.
"Yo creo que es importante decir que la Maya grabó ese video sola", dice Martelli. "Y ese video me conmovió mucho, porque parecía tener muchas ganas de estar, sentía su fuerza y las ganas que tenía de hacerlo".
Y el reto no fue menor: en diferentes escenas, la joven actriz que cursa quinto básico habló en inglés, un hecho que también llevó a la práctica tras bambalinas al compartir con las actrices alemanas Maia Domagala y Saskia Rosendahl.
"Cuando buscábamos a Inés, había una idea de enseñarle a la actriz inglés para que niñas que no conocieran el idioma pudieran tener una noción de los textos que se tenían que aprender. Pero en el rodaje nos fuimos dando cuenta que era muy importante que Maya pudiera tener una relación con las otras actrices con las que interactuaba no solo en la escena misma, sino que pudiera conocerlas, convivir con ellas", recuerda Martelli.
"Igual fue raro", confiesa O'Rourke. "De repente hablo inglés solo con mi papá porque en su país, Irlanda, se habla inglés. Por eso yo sabía. Pero la verdad es que fue bacán, porque pude entender a Maia por el inglés, en especial porque ella no habla español", comenta, asegurando que la actriz alemana le enseñó algunas palabras en su idioma natal.
"Eso también era importante: que lo pasara bien al actuar, que tuviera una convivencia con el equipo. Ahí se hicieron superamigas con Maia", añade Urrutia.
Entre generaciones
La relación de Inés con los adultos que la rodean también es uno de los ejes de la película. En especial, su vínculo con su abuela, interpretada por Urrutia, que se construye desde una cercanía marcada por los afectos, pero al mismo tiempo, se aleja.
"Lo bonito que tiene la película es la sutileza. No son relaciones fijas, son relaciones que están llenas de esos equívocos que vivimos", explica Urrutia. "Hay un amor muy grande, es verse en ella, pero a la vez hay una relación muy cercana y muy paradójica".
"Además, esa relación que tienen permite abrir el espacio a la relación que ella tiene con su nana, que es algo muy de esa generación que crece con papás que trabajan y, más allá de la clase social, aparece el rol de estas mujeres que son bastante más cercanas que los lazos de sangre", agrega.
Para Martelli, la mirada infantil también permite acercarse de una manera distinta a la historia reciente del país. La directora plantea que el arte no necesariamente debe entregar respuestas, sino abrir preguntas sobre aquello que somos y hacia dónde queremos avanzar.
"No es el rol del arte hacerlo explícito, no es el rol del arte hacer discursos. El rol del arte es hacer preguntas, situarnos en la historia desde un lugar afectivo, desde un lugar emotivo", reflexiona.
Y es justamente ahí donde la presencia de Maya adquiere un sentido especial. Para Urrutia, la película obliga al espectador a cambiar de posición y observar ese pasado desde una perspectiva distinta.
"La película nos hace volver a ser niños, plantearnos, ponernos en esa posición para mirar nuestro propio pasado", sostiene.