• Cómo la fibra es clave para el organismo y las bacterias intestinales

    Una buena digestión puede prevenir la diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y la depresión, entre otros malestares.

    Redacción

    Las emociones tienden a asociarse al corazón, por los cambios en los latidos desde la tranquilidad al miedo, o la ira. Un poco más allá, se ve la conexión con el cerebro, a causa de las hormonas que secreta frente al amor o el duelo. Sin embargo, en los últimos años el intestino es considerado el "segundo cerebro", producto de que las emociones también repercuten en la digestión y viceversa.

    La revista de la escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, explica en su página web que "un intestino con problemas puede enviar señales al cerebro, al igual que un cerebro con problemas puede enviar señales al intestino. Por lo tanto, el malestar estomacal o intestinal puede ser la causa o la consecuencia de la ansiedad, el estrés o la depresión. Esto se debe a la estrecha relación entre el cerebro y el sistema gastrointestinal".

    Ahora, académicos de la también estadounidense Universidad de Stanford, señalaron en su boletín diario que sólo el 5% de los adultos de aquel país alcanza la ingesta diaria recomendada de fibra, "y las consecuencias van mucho más allá de la digestión".

    La prestigiosa Clínica Mayo indica que "una dieta rica en fibra alimentaria en general se ha relacionado con niveles más bajos de enfermedades cardíacas", por lo que recomienda fijarse en las etiquetas al comprar los alimentos y sugiere comer más productos integrales, como pan y fideos de este tipo; junto a manzanas con cáscara, naranjas, brócolis y zanahorias crudas, entre otros ingredientes de fácil acceso. A ellos se debe sumar la ingesta constante de agua.

    Stanford detalló que la dosis diaria recomendada de fibra en EE.UU. es de 25 gramos para las mujeres menores de 50 años, y 38 gramos para los hombres. Estas cantidades se reducen a 21 y 30 gramos para las mujeres y los hombres mayores de 50 años, respectivamente.

    El estadounidense promedio consume sólo unos 17 gramos al día , y los hombres comen menos fibra que las mujeres en promedio, a pesar de tener mayores necesidades nutricionales.

    "Los carbohidratos han tenido mala fama en las últimas décadas, pero en forma de cereales integrales, frutas y legumbres (como las lentejas), generalmente son beneficiosos para la salud. Y la fibra es una de las principales razones", señala el boletín.

    Dieta bacteriana

    La académica y doctora en microbiología especializada en el microbioma intestinal de la citada casa de estudios, Erica Sonnenburg, afirmó que "a diferencia de otros componentes de nuestra dieta, la fibra no es alimento para nosotros, al menos no directamente. Es alimento para nuestras bacterias intestinales".

    Estos milimétricos seres vivos dentro del cuerpo humano también son conocidos como microbioma intestinal, y son los que "digieren los componentes de la comida que no podemos absorber, principalmente la fibra. Las bacterias intestinales evolucionaron para alimentarse de fibra precisamente porque no podemos digerirla", agregó.

    Cuando estos microbios digieren la fibra, expulsan numerosas "moléculas beneficiosas para la salud, como los ácidos grasos de cadena corta, que reducen la inflamación y parecen proteger contra varias enfermedades, entre ellas el cáncer y la diabetes tipo 2", destacó Sonnenburg.

    "(Los microbios intestinales expulsan) ácidos grasos que reducen la inflamación.

    erica sonnenburg, académica u. de stanford"

    "el intestino feliz" es un libro donde Sonnenburg profundiza en sus estudios. Disponible en Buscalibre.

    adaptación gradual médicos recomiendan ir aumentando el consumo de fibra gradualmente.

  • Cómo la fibra es clave para el organismo y las bacterias intestinales

    Una buena digestión puede prevenir la diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y la depresión, entre otros malestares.

    Redacción

    Las emociones tienden a asociarse al corazón, por los cambios en los latidos desde la tranquilidad al miedo, o la ira. Un poco más allá, se ve la conexión con el cerebro, a causa de las hormonas que secreta frente al amor o el duelo. Sin embargo, en los últimos años el intestino es considerado el "segundo cerebro", producto de que las emociones también repercuten en la digestión y viceversa.

    La revista de la escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, explica en su página web que "un intestino con problemas puede enviar señales al cerebro, al igual que un cerebro con problemas puede enviar señales al intestino. Por lo tanto, el malestar estomacal o intestinal puede ser la causa o la consecuencia de la ansiedad, el estrés o la depresión. Esto se debe a la estrecha relación entre el cerebro y el sistema gastrointestinal".

    Ahora, académicos de la también estadounidense Universidad de Stanford, señalaron en su boletín diario que sólo el 5% de los adultos de aquel país alcanza la ingesta diaria recomendada de fibra, "y las consecuencias van mucho más allá de la digestión".

    La prestigiosa Clínica Mayo indica que "una dieta rica en fibra alimentaria en general se ha relacionado con niveles más bajos de enfermedades cardíacas", por lo que recomienda fijarse en las etiquetas al comprar los alimentos y sugiere comer más productos integrales, como pan y fideos de este tipo; junto a manzanas con cáscara, naranjas, brócolis y zanahorias crudas, entre otros ingredientes de fácil acceso. A ellos se debe sumar la ingesta constante de agua.

    Stanford detalló que la dosis diaria recomendada de fibra en EE.UU. es de 25 gramos para las mujeres menores de 50 años, y 38 gramos para los hombres. Estas cantidades se reducen a 21 y 30 gramos para las mujeres y los hombres mayores de 50 años, respectivamente.

    El estadounidense promedio consume sólo unos 17 gramos al día , y los hombres comen menos fibra que las mujeres en promedio, a pesar de tener mayores necesidades nutricionales.

    "Los carbohidratos han tenido mala fama en las últimas décadas, pero en forma de cereales integrales, frutas y legumbres (como las lentejas), generalmente son beneficiosos para la salud. Y la fibra es una de las principales razones", señala el boletín.

    Dieta bacteriana

    La académica y doctora en microbiología especializada en el microbioma intestinal de la citada casa de estudios, Erica Sonnenburg, afirmó que "a diferencia de otros componentes de nuestra dieta, la fibra no es alimento para nosotros, al menos no directamente. Es alimento para nuestras bacterias intestinales".

    Estos milimétricos seres vivos dentro del cuerpo humano también son conocidos como microbioma intestinal, y son los que "digieren los componentes de la comida que no podemos absorber, principalmente la fibra. Las bacterias intestinales evolucionaron para alimentarse de fibra precisamente porque no podemos digerirla", agregó.

    Cuando estos microbios digieren la fibra, expulsan numerosas "moléculas beneficiosas para la salud, como los ácidos grasos de cadena corta, que reducen la inflamación y parecen proteger contra varias enfermedades, entre ellas el cáncer y la diabetes tipo 2", destacó Sonnenburg.

    "(Los microbios intestinales expulsan) ácidos grasos que reducen la inflamación.

    erica sonnenburg, académica u. de stanford"

    "el intestino feliz" es un libro donde Sonnenburg profundiza en sus estudios. Disponible en Buscalibre.

    adaptación gradual médicos recomiendan ir aumentando el consumo de fibra gradualmente.

  • Emociones en conciertos están unidas a la autobiografía y la química cerebral

    Muchas veces las canciones están asociadas al romance y la amistad.

    La euforia de ver a los músicos que marcaron la adolescencia, sobre todo cuando ya se es adulto, es más intensa, indicaron académicas de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), debido a que, más allá de la nostalgia, forman parte de la historia y la química personal.

    Las canciones asociadas a experiencias como relaciones amorosas, amistades o cambios vitales "quedan fuertemente vinculadas a la memoria autobiográfica", dijo la psicóloga Marcela Mora, lo que hace que el concierto sea, "más que sólo volver a ver a un artista, el reencuentro con una versión pasada de sí mismo", agregó la casa de estudios.

    Los conciertos, además, "son experiencias de emocionalidad colectiva, donde miles de personas reunidas comparten el foco de su atención y disfrute, lo que potencia la vivencia individual", señaló la docente.

    La directora de Extensión Cultural de la UCSC, Natalia Baeza, dijo además que estos espectáculos "funcionan como espacios de identidad, encuentro, contención emocional y generan comunidades más conscientes y sensibles frente a su entorno".

    Esta conexión colectiva tiene efectos químicos en el cerebro, explicó Mora, como la activación de zonas relacionadas con el procesamiento emocional. Por ejemplo, la amígdala, que libera sustancias asociadas al bienestar como las endorfinas, entre otras, lo cual eleva la sensación positiva.

  • Emociones en conciertos están unidas a la autobiografía y la química cerebral

    Muchas veces las canciones están asociadas al romance y la amistad.

    La euforia de ver a los músicos que marcaron la adolescencia, sobre todo cuando ya se es adulto, es más intensa, indicaron académicas de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), debido a que, más allá de la nostalgia, forman parte de la historia y la química personal.

    Las canciones asociadas a experiencias como relaciones amorosas, amistades o cambios vitales "quedan fuertemente vinculadas a la memoria autobiográfica", dijo la psicóloga Marcela Mora, lo que hace que el concierto sea, "más que sólo volver a ver a un artista, el reencuentro con una versión pasada de sí mismo", agregó la casa de estudios.

    Los conciertos, además, "son experiencias de emocionalidad colectiva, donde miles de personas reunidas comparten el foco de su atención y disfrute, lo que potencia la vivencia individual", señaló la docente.

    La directora de Extensión Cultural de la UCSC, Natalia Baeza, dijo además que estos espectáculos "funcionan como espacios de identidad, encuentro, contención emocional y generan comunidades más conscientes y sensibles frente a su entorno".

    Esta conexión colectiva tiene efectos químicos en el cerebro, explicó Mora, como la activación de zonas relacionadas con el procesamiento emocional. Por ejemplo, la amígdala, que libera sustancias asociadas al bienestar como las endorfinas, entre otras, lo cual eleva la sensación positiva.

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