• ¿Se acabó el marisco?

    La verdad es que esa frase de la canción Frío Misterio de Electrodomésticos cada vez toma más sentido en nuestras costas: se acabó el marisco. Es que claro, décadas de arrasar con estos productos de manera industrial nos han dejado así, con los precios del marisco (y el pescado igual) por las nubes, poquísimo stock en caletas que años atrás eran más que generosas y -para peor- a miles de pescadores artesanales a los que no les quedará otra que cambiar de rubro a la brevedad. ¿No me creen? Vayan a cualquier caleta del litoral central (o incluso del sur) y vean los precios y el tamaño de los productos del mar. Caros y pequeños. Además, escasos; lo que obviamente contribuye a que el precio suba aún más. Hace poco anduve por Maitencillo y la verdad es que las machas daban pena. Comerse un par rayaba en el infanticidio. En Valparaíso la mayoría de los mariscos y pescados que venden se compran en el Terminal Pesquero de Santiago. Y en el sur, a pesar de que aún se ven buenas producciones, hay un montón de caletas que ya no sacan los volúmenes de antaño. ¿Qué se puede hacer?

    La verdad, el asunto es más que complejo. De momento, es preciso respetar como consumidor todas las vedas y -de ser necesario- denunciar a los comerciantes que no las respetan. Además, es bueno privilegiar lo local cada vez que uno se acerca a comer algo a la costa y -lo más importante- preferir a cooperativas y sindicatos que se dedican a todo el proceso productivo. Es decir, extracción y venta al público. Ahora bien, no por contarles todo este oscuro panorama nos vamos a amargar, y menos en esta época en que muchos andan pasando sus vacaciones a la orilla del mar o están a punto de salir. A todos ellos, los invitamos a aprovechar la oferta que aún existe y comer productos del mar. Y más aún, en la medida de lo posible (porque hay un factor precio que no se puede ignorar), extender esta buena costumbre de comer mariscos y pescados a todo el año. Es decir, a hacerlo también en nuestras casas.

    Pero como las vacaciones para muchos todavía no se acaban, hoy les dejamos una receta muy fácil y que se puede hacer con el marisco que pillen en su lugar de descanso. Obviamente, fresco.

  • ¿Con o sin queso?

    Hay gente que no puede comer la pasta sin un poco de queso parmesano (o similar) encima. La verdad, en este plato se puede prescindir tranquilamente del queso. Ahora, si no pueden vivir sin queso, póngale, pero poquito. La gracia es sentir el sabor de los mariscos con la pasta y no solo el del queso.

  • El vino

    Sin duda alguna, comerse este plato sin vino es una pena. ¿Tinto o blanco? De verdad, lo que ustedes prefieran, porque con ambos funciona.

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